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El neerlandés en España: bárbaro legado bárbaro

Todos conocemos o hemos oído de los aportes universales de los Países Bajos: artistas como Rembrandt, Van Gogh, Hieronimus Bosch, etc. pero también arquitectos como Gerrit Rietveld o escritores como Maurice Maeterlink, Multatuli o Will Huygen.

Como aquí nos dedicamos a los idiomas germánicos, hace tiempo que quería dedicarle un artículo a dicha parte, mas aún no hablo neerlandés ni, por tanto, mi conocimiento de su cultura es amplio. De modo que, hasta que encuentre a algún experto en los Países Bajos que nos ayude, me he creado una pequeña estrategia para facilitar un comienzo. ¿De los muchos puntos en común que unen nuestras culturas, qué tenemos en relación con los neerlandeses que nos resulte familiar? ¡Sí! Es eso, lo que estabais pensando: ¡canicas!

Filibusteros apostando a las canicas, rodando de estribor a babor debido al brandy… Bueno, puede que no sea exacta la imagen que os venía a la cabeza. Si no se ha hablado ya suficiente en este bloc sobre riqueza léxica, tranquilos que se hará. En el terreno de la lingüística, cabe diferenciar entre; barbarísmos, palabras que sustituyen a las autóctonas tal cual y empobrecen el idioma (parking, manager y un preocupante largo etcétera); extrangerismos que llenan un hueco que antes no existía y, en consecuencia, aportan; y extranjerismos que, independientemente de si sustituyen o aportan, se adaptan a la región creándose una palabra nueva casi independiente de la original, normalmente por razones fonéticas o adaptándose a un uso más concreto que el general que ya tenemos: ¿alguien que no sepa neerlandés puede sospechar que las palabras antes mencionadas tienen dicha procedencia? Nosotros ya tenemos una palabra para decir bola, es lo que significa la palabra Knikken, término del cual hicimos un derivado para algo más específico que sí, tiene forma de bola. En alemán el término es Kügel, y la bola-que-escribe (Bolígrafo): Kügelscheiber.

Pero las largas relaciones entre los países que prácticamente resultarían del Sacro Imperio Romano Germánico y España hicieron que compartiésemos muchas más palabras. Algún día escribiré sobre los intercambios entre las lenguas alemana y española, terreno que me resulta mucho más conocido, pero de momento os escribo las palabras que he encontrado con origen en los Países Bajos.

·Flota: de vloot.

·Saxofón: en honor a A.J.Sax

·Escaparate: de schaprade.

·Paca (fardo): de packe

·Berbiquí(instrumento para perforar): de wimmelkijn

·Maniquí: de mannekijn. Como sabéis mann es hombre y el maniquí es la figura de un cuerpo de hombre/mujer.

·Maquillaje: de maken.(Hacer)

·Spa: de Spa, población de Bélgica.

·Tasmania: en honor a A. Tasman

·Golf: de kolf (cayado, báculo)

·Hotentote: de hottentot ← hot hot: tartamudo

·Filibustero: de vrijbuiter. Vrij libre y buiten saquear.

·Brandy: de brandewijn.

·Bacalao: de kabeljauw.

·Duna: de duin.

·Etapa: de stapel, depósito.

·Babor, balandra, bauprés, corbeta, eslora, foque, lastre…

·Baluarte, dique, bloque, pólder…

·Flamenco, metralla, arcabuz…

·Birra, wafle, snack, bacalao, fletán…

¿Alguien sabe más o se anima a hablarnos más de las relaciones entre nuestro país y Nederland?

File:Flying-Dutchman.jpg

Imágen del Holandés Errante (Der fliegende Holländer), un clásico de Wagner en cuanto al realce de los marineros neerlandeses y su constante lucha contra el mar.

 
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Publicado por en 26 abril, 2013 en El lenguaje, Otros

 

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De Estocarda a Francoforte y Norimberga: exaltación de los exónimos no sólo germanos

Vuelve Juan Ribó Chalmeta con un nuevo aporte, esta vez con un artículo que nos sumerge de lleno en el interesantísimo mundo de la etnolingüística. El presente escrito, tan plenamente detallado y con la cantidad de información que habitualmente el autor gusta de concentrar en sus estupendos trabajos, como ya sabréis por otros artículos que ha compartido con nosotros, se centra en los exónimos  germanos para nuestro bloc, mas no detiene ahí su esfuerzo, amplia la investigación para proporcionarnos una mayor visión general y anima con ello a que los lectores propongan, si conocen, más casos que puedan resultarnos de interés. Aquí concluye mi introducción, que disfrutéis su redacción.

Frente a las reticencias de algunos, muchos vemos fuente de placer y evocación en la existencia y el uso generoso y extendido de los “exónimos” en el campo fascinante de la etnolingüística. El exónimo es el nombre de un lugar (topónimo) expresado en una lengua diferente a la lengua autóctona de dicho lugar (siendo su antónimo el “endónimo”). Por ejemplo, hay uso de exónimo cuando en castellano hablamos de “Burdeos” en vez de Bordeaux, “Londres” en vez de London, “Florencia” en vez de Firenze, “Niza” en vez de Nice (precioso el gentilicio castellano derivado, por cierto: “nizardo”), o cuando en catalán hablamos de “Milà”, “Torí”, “Nàpols”, “Sàsser”, “Càller”, “Tolosa de Llenguadoc” o “Ais de Provença”, en vez de Milano, Torino, Napoli, Sassari, Cagliari, Toulouse y Aix-en-Provence; o cuando los polacos llaman a Madrid “Madryt” y los lituanos “Madridas”. Ejemplos hay miles. Unos más acertados u oportunos, otros menos. Por ejemplo, llamar “Güesfalia” al land alemán de Westfalen (y al tratado de paz homónimo, 1648) sería quizá una exageración o despropósito parecido al famoso “güisqui” de la RAE, despreciado por el usuario de la lengua desde el principio: mejor no pasarse y decir “Westfalia”, y, en mi opinión, mantener también el gaélico “whisky” en su irlandesidad o escocesidad.

El uso de exónimo es extendido en literatura y en periodismo, aunque a veces debería serlo más, y con más conocimiento; y es menos extendido en nuestra comunicación oral, más rápida y menos dada a complicaciones o contemplaciones históricas. Curiosamente, el asunto incluso merece una conferencia monotemática y periódica en Naciones Unidas: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Normalización de Nombres Geográficos (United Nations Conference on the Standardization of Geographical Names) o UNCSGN por sus siglas en inglés, reunida de forma itinerante en tiempo y lugar, para conseguir una nomenclatura geográfica única en todo el mundo, que mantenga los endónimos de cada lugar, y excluya, claro está, los exónimos inveteradamente arraigados en las distintas lenguas y culturas.

No en vano esa conferencia es parte de la Comisión de Estadística de Naciones Unidas, más proclive por naturaleza a facilitar la homogeneidad general, la simplificación en materia cartográfica y estadística, y, en general, a evitar que el nomenclátor internacional levante ampollas o avive tensiones históricas no del todo enterradas en todas partes. “Gracias” a esta conferencia decimos hoy Bangladesh en vez de Bengala, y Sri Lanka en vez de Ceilán, Myanmar en vez de Birmania…

También en España se ha cometido una extralimitación a mi parecer algo absurda (la última en febrero de 2011 en el caso vasco), al permitirse que los entes locales decidan sobre el nombre oficial y único de ciertas demarcaciones territoriales, y así nos encontramos con el caso de tener que eliminar el exónimo cuando en un texto oficial en castellano hablamos de Guipúzcoa o Vizcaya, Orense o La Coruña, Lérida o Gerona, o el archipiélago balear, teniendo que escribir ahora siempre sólo los endónimos Gipuzkoa, Bizcaia, Ourense, A Coruña, Lleida y Girona, e Illes Balears, respectiva e invariablemente…Yo no lo haré, y hablaré de “Girona” cuando hable en catalán, pero diré “Gerona” si hablo en castellano y pregunte por su calle en Madrid.

Y es que son bonitos y evocadores los exónimos, porque reflejan los lazos culturales e históricos que se han ido tejiendo entre las naciones o regiones, en sus contactos de siglos, y sobre todo entre sus ciudadanos, que son al fin y al cabo quienes ponen nombre a las cosas y los lugares, apropiándose así de lugares de forma sentimental. Es lógico que los españoles hablemos, por ejemplo, del Franco Condado cuando nos referimos a la región francesa de la Franche-Comté (¡Franche-Comtât en arpitán!), Borgoña en vez de Bourgogne o Flandes en vez de les Flandres o Vlaanderen, Amberes y no Antwerpen…En el ámbito germánico, son especialmente bonitos los nombres alemanes de algunas ciudades de Transilvania (hoy Rumania), la Siebenbürgen (Septem Castra latina) de la colonización alemana de aquellas tierras a partir del siglo XII (Ostsiedlung), entre las cuales:

·Sibiu, antes Hermannstadt, capital de los sajones de Transilvania  

·Bistriţa, antes Bistritz ·Braşov, antes Kronstadt                              

·Sighişoara, antes Schäßburg                                                                         

·Cluj, antes Klausenburg                                                                                

·Timișoara, antes Temeswar o Temeschburg

Más allá de Transilvania, los alemanes llaman a la ucrania Lvov „Lemberg“ (¡Leopoli los italianos!) y „Czernowitz“, patria chica del poeta Paul Celan (1920-1970), a Cernăuţi; Reval a Tallinn en Estonia; Memel a Klaipeda, y Kauen a Kaunas, ambas en Lituania; y, ya lo vimos, por supuesto Königsberg a la actual Kaliningrado, de nombre ruso tan artificial y soviético; Agram a Zagreb, y Laibach a Ljubljana; Lüttich a la belga Lieja (Liège/Luik); Brünn a la morava Brno, y Preßburg a la eslovaca Bratislava (que nosotros llamamos también Presburgo); a Wrocław en la Silesia polaca los alemanes llaman Breslau (y nosotros, Breslavia); pero ojo con llamar nadie a la polaca Łódź, „Litzmannstadt“, por las connotaciones nazis tremendas del nombre; siendo Danzig aceptable e históricamente arraigado para Gdańsk, en la Triciudad de Pomerania, mientras que Gdingen Gotenhafen para Gdynia (o Gedania en castellano) resulta más espinoso (otro nombre muy nazi)…

De vuelta en Alemania, son especialmente emocionantes en castellano, por su curiosa latinidad, algunos nombres de ciudades:

·Aachen, Aquisgrán o Aix-la-Chapelle en francés                                        

·Augsburg, Augusta                                                                                                          

·Koblenz, Coblenza                                                                                              

·Köln, Colonia                                                                                                        

·Mainz, Maguncia                                                                                                                                              

·Meißen, Misnia                                                                                              

·Regensburg, Ratisbona                                                                                                              

·Speyer, Espira, en Renania-Palatinado                                                                   

·Trier, Tréveris

Resultando muy forzadas, quizá, o simplemente desconocidas: Lipsia (Leipzig), Dos Puentes (Zweibrücken), Bona (Bonn), Brema (Bremen), Lubeca (Lübeck), Vormatia (Worms) y Escafusa en Suiza (Schaffhausen).

Y ¿qué decir de Muñiste por Münster, caída en el olvido? Claro que también llamamos Mastrique a Maastricht; Bolduque a Bois-le-Duc o s’Hertogenbosch en Brabante; e incluso Liorna a la italiana Livorno (que los ingleses llaman ¡Leghorn!), llevándose la palma Ríjoles, la italiana Reggio di Calabria, que no Reggio nell’Emilia…

Sin embargo, curioso, no traducimos algunas grandes ciudades, o no del todo, como München (que deviene en un extraño Múnich, mientras que los italianos la llaman Monaco di Baviera), Braunschweig (preferimos al parecer el inglés “Brunswick”), Frankfurt (afrancesado innecesariamente para nosotros en “Francfort”, mientras que los italianos sí dicen, precioso, Francoforte), o Stuttgart (que los italianos llaman Stoccarda, y los portugueses, curiosamente, también llaman Estocarda, mientras que para los españoles no existe otro nombre que el alemán: ¿por qué?). Creativos donde los haya, los portugueses: ¡Banguecoque para Bangkok! ¡Nova Iorque para New York! ¡Y Amesterdão!

Para seguir en el ámbito germánico: la región histórica central sueca de Svealand quizá deba llamarse, en puridad, “Suecia verdadera”, Sweden proper en inglés (“Egentliga Sverige”, su endónimo), pues éso significa; la región no menos histórica de Götaland, Gotia en castellano, donde está Gotemburgo; y las provincias de Skåne, Östergötland y Dalarna (“los valles” en sueco, Dalarna), devienen en Escania (Scania en inglés), Ostrogotia y, ojo, el extraño castellano/latín Dalecarlia (o “the Dales”, en inglés), respectivamente.

Más exónimos españoles: Angora (Ankara), Trebisonda (Trabzon), Alejandreta (Iskenderun), Esmirna (Izmir) con su gentilicio “esmirní”, Cesárea (Kayseri), o Adrianópolis (Edirne) en Turquía; Negroponte para la isla de Eubea en Grecia; o Ragusa con su gentilicio “raguseo” para Dubrovnik en Croacia; Filipópolis para Plovdiv en Bulgaria…

Curiosamente, los alemanes sólo traducen nuestras regiones (Andalusien, Aragonien, Baskenland, Katalonien, etc), pero no traducen nuestras ciudades, a excepción de Saragossa, a la catalana. Sin embargo, por ejemplo en Italia, los alemanes no se cortan: Mailand (que los polacos llaman Mediolan, guardando casi íntegra la latinidad, la latinidad de nuevo, de Milán), Venedig, Neapel, Rom, Florenz, Genua, Syrakus… ¿Por qué? ¿Eufonía, costumbre, necesidad, comodidad, más intercambios, más lazos históricos entre esas dos naciones? Claro que tampoco los italianos se privan: Salisburgo, Norimberga (Nürnberg), Berlino, Lubecca, Aquisgrana, las ya vistas Stoccarda, Monaco di Baviera y Francoforte…Siendo espectacular la Budimpešta/Бу̀димпешта serbocroata para llamar a la gran capital húngara.

Emocionante, en todo caso, estar en el aeropuerto de Atenas y escuchar, hoy, abril de 2013, que tu vuelo a “Konstantinópolis” está a punto de salir. ¡Κωνσταντινούπολις!

Gracias a los exónimos por todo lo que nos enseñan de nuestra historia, y por lo que nos enriquecen en un mundo en caída libre hacia la homogeneización y la simplificación.

¿Conoces más? ¿Cuál es tu preferido? ¿Tienes algún gentilicio o derivado especialmente bonito? Propongo algunos:

·Regiomontano, de Königsberg

·Bipontino, de Dos Puentes, en Renania Palatinado
·Antuerpiense, de Amberes
·Jerosolimitano, de Jerusalén
·Roterodamense, de Rotterdam
·Biarrota, de Biarritz
·Bergamasco, de Bérgamo
·Damasceno, de Damasco
·Urbinate, de Urbino, como Rafael…

 

Danke nochmal, Juan!

Os añado una foto que hice en Regensburg (Ratisbona, 2012), en la que se pueden leer más nombres por los que se conoce a la ciudad.

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Publicado por en 14 abril, 2013 en Cultura alemana, Otros

 

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Música en la noche glacial

Si hay algo que se asocia automáticamente con los países escandinavos es el frío y la nieve. Inmensos paisajes de taiga en el sur de Noruega y Suecia, tundra en el norte de estos últimos e Islandia. Profundos fiordos, antaño recorridos por vikingos en sus temidos barcos de guerra, que se adentran hasta los Alpes Escandinavos (Skandinaviska Fjällskedjan) que, si se atraviesan por la Puerta de Laponia (Lapporten) conducen al paisaje polar habitado por los saami, con temperaturas de hasta -52,6 ºC (Vuoggatjålme, Suecia).

Con un clima así, donde el frío se puede palpar en el ambiente y ver con nitidez sus cristalinos efectos sobre el paisaje natural, sólo queda poder oírlo y, no, no me refiero a las fuertes ventiscas y tormentas que azotan sendos parajes.

Con la primera luna llena del año, en pleno enero, y en un inmenso iGloo construido en el glaciar de Geilotjødnet(sur de Noruega) para la ocasión, tiene lugar el Ice Music Festival o Festival de Música de Hielo. Se llama así porque todos los instrumentos que se tocan durante los tres días que dura el programa son de hielo puro. Esto último es un factor muy importante ya que, al ser el material tan inestable, el sonido puede variar según el tiempo que haga en cada año aunque fueren las mismas notas las que se tocasen, como dice su página en la red: “Månen bestemmer tidsplanen, været bestemmer musikken”(La luna decide el momento, el clima decide la música). http://www.icefestival.no

Foto desde: http://www.elblogdenoruega.com Más información sobre el festival (en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=TAG3cjBdta8

Lapporten en otoño

Trollveggen, Alpes Escandinavos del sur de Noruega

 
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Publicado por en 24 marzo, 2013 en Cultura nórdica

 

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Multilingüismo vs. Lengua Universal

Olga Martín es quien nos proporciona esta vez el artículo. Trata sobre un tema muy actual y de gran importancia, compartiendo además su opinión al respecto, unas ideas con las que yo estoy completamente de acuerdo e imagino que muchos de vosotros también. Además, pese a la universalidad del tema, tal como el título sugiere, nos informa de lo que ha supuesto este dilema en los países de habla germana, con lo cual, cuadra perfectamente con los contenidos del bloc y también con el espíritu que nos mueve a los que escribimos y leemos en sitios como este: difundir y aprender de culturas poco o menos conocidas en nuestro país, promover inquietudes intelectuales y apoyar lo individual o único para conservar la riqueza colectiva o general pues, como decía Goethe: “No existe un arte ni una ciencia nacional. El arte y la ciencia, como todos los sublimes bienes del espíritu, pertenecen al mundo entero, y sólo pueden prosperar con el libre influjo mutuo de todos los contemporáneos, respetando siempre todo aquello que el pasado nos legó.”

El máximo objetivo del ser humano es la consecución de la felicidad, es decir, una condición de satisfacción y alegría. Consiste en marcarse una meta y a través del desarrollo de la personalidad e identidad obtener el pleno bienestar.

Podemos afirmar que el desarrollo de las naciones a nivel económico y social trae consigo políticas, ideas e iniciativas orientadas hacia la mejora de la calidad de vida de sus habitantes, así como la búsqueda de tan ansiada felicidad, mediante la implementación de diversos proyectos en educación, salud y seguridad. Uno de los puntos más importantes en los que se centran los gobiernos a nivel mundial para la mejora de las condiciones de bienestar de sus poblaciones, es su desarrollo y crecimiento académico y laboral, promovido, en muchas ocasiones por el aprendizaje de lenguas extranjeras.

El aprendizaje de idiomas extranjeros es un potente instrumento utilizado por muchas naciones alrededor del mundo para hacer crecer sus economías, mediante el desarrollo de la capacidad lingüística de sus habitantes en actividades empresariales así como en labores destinadas a comunicaciones interculturales y fuertemente enfocada a la realización de atractivos negocios internacionales.

La consecuencia de todo ello, es una relación de hermandad entre economía, lenguaje y globalización. Detengámonos en este último concepto, la Real Academia Española define globalización como “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”. Hablamos púes también de mundialización, internacionalización y universalidad. La globalización es un instrumento de creación de modelos unificados de pensamiento y actuación. Si cada vez se extiende más hasta el momento de abarcarlo todo, corremos el riesgo de hacer que desaparezcan aquellas lenguas que distinguen a los pueblos, que son portadoras de su sistema de valores culturales, que constituyen un importante elemento unificador y que les dota de una propia identidad. Hoy en día, muchos nos preguntamos: ¿Cuál va a ser nuestro futuro lingüístico? ¿Nuestro modo de afrontar las realidades y necesidades globalizadas sería a través de una lengua universal? De ser así, ¿qué lengua sería la que ejercería su hegemonía?

Han existido numerosos filósofos y pensadores que han creído con entusiasmo en la idea de una lengua universal, algunos de ellos de nacionalidad alemana, uno de mis más conocidos, Gottfried Wilhelm Leibniz, filósofo y matemático alemán (1646-1716), afirmaba que todos los seres están constituidos por sustancias simples (mónadas) entre las cuales existe una armonía preestablecida; de está armonía brotó la idea de establecer una lengua universal que dedujo de su “Arte combinatoria o Arte inventiva”. Planteaba que la reducción de los conceptos complejos a sus términos simples conduciría a descubrir el “alfabeto de los pensamientos humanos” que son el punto de partida para todo razonamiento. Además de esas combinaciones de términos debe existir un sistema de expresiones, que sea el más propio y natural, tanto para los elementos como para sus combinaciones, es decir, su proyecto se basaba en las ideas y no en las palabras. Con respecto al término de universalidad Leibniz utiliza el concepto de plenitud: “El mejor de los mundos posibles actualizaría cada posibilidad genuina, y el mejor de los mundos posibles contendrá todas las posibilidades, con nuestra experiencia finita de la eternidad que no provee razones para disputar la perfección de la naturaleza.”

Y de una idea de lengua universal surge un hecho: el idioma volapük. Forma parte de las llamadas lenguas artificiales, inventadas, construidas y modeladas, creadas ya sean para fines artísticos, lógicos o auxiliares, está última clasificación, la que aquí nos ocupa, pretende servir como medio de comunicación entre hablantes de lenguas distintas. Podemos mencionar muchas lenguas artificiales que han tenido más o menos éxito a la hora de desarrollarse: volapük, esperanto, ido, interlingua, loglan, lojban, klingon, entre otras. Pero como nos movemos en tierras germánicas elegiremos para su profundización volapük.

Fue la primera lengua artificial con éxito del siglo XIX. Creada en 1880 por el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer, con el objetivo de hacer más sencilla la comunicación. vol (mundo) procede del inglés world, y pük (habla) también del inglés speech. Por tanto, se puede traducir por habla universal.

Una lengua que aunque tuvo éxito en su tiempo, no obstante ha sido víctima de muchas críticas. El vocabulario se ha tomado de otras lenguas fundamentalmente del inglés y del alemán, las cuales han sido muy deformadas. La gramática y los verbos son muy complicados. Y la pronunciación es bastante difícil.

La posibilidad de existencia de una lengua universal nos hace plantear varias dudas: ¿Realmente necesitamos una lengua universal para disfrutar de una vida más sencilla? ¿La sencillez y comodidad de una única lengua nos hace ser más felices?

Mi opinión es clara al respecto, dejemos de inventar paraísos universales y centrémonos en comprender mejor lo ajeno y desconocido. Digo NO a una vida sencilla y sin riesgo, digo NO a una vida predecible y segura, digo NO a la homogeneidad de pensamiento, digo NO al miedo por lo desconocido, digo NO a la vulneración de valores culturales y a la desaparición de la propia identidad.

Digo SÍ a la superación de retos, digo SÍ a la inquietud y curiosidad por las cosas, digo SÍ a la incertidumbre e incógnitas que conlleva cada día de nuestra vida, digo SÍ a la crítica y a la duda, digo SÍ a la identidad y al respeto, digo Sí a la capacidad inventiva y a la imaginación da cada cultura.

Digo NO a la simplificación y a la sencillez de una única lengua y digo SÍ a la gratificante dificultad de aprender muchas lenguas extranjeras. No nos conformemos con aprender una única lengua, atrevámonos con muchas más. Este aprendizaje es lo que nos hace más libres en una sociedad global, entender lo propio y lo ajeno libera nuestro pensamiento y lo conduce hacia un horizonte que separa lo real de lo imaginable, depende de nosotros traspasar esta línea. Un camino arduo y difícil pero sin duda, altamente satisfactorio, el ser humano tiene capacidad suficiente para superar cualquier reto que se proponga y para conseguir cualquier meta que desee alcanzar.

 

Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades. “ Elogio a la dificultad. Estanislao Zuleta.

Danke schön, Olga.

Os añado algunos enlaces interesantes relacionados con el tema:

·Atlas de lenguas de la UNESCO.

·Proyecto Rosetta.

·http://www.obib.de/Schriften/AlteSchriften/alte_schriften.php : cientos de alfabetos de todo el mundo, antiguos y modernos.

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Publicado por en 15 marzo, 2013 en Cultura alemana, El lenguaje

 

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El modelo nórdico en la obra de Ingmar Bergman

Difícil introducción me toca hacer. Esta semana podremos disfrutar del artículo sobre Bergman, todo un icono del cine escandinavo, que nos envía la Dra. en Comunicación Audiovisual Nuria Pérez Matesanz, experta en la materia con gran interés en la obra de este autor en concreto.

La mirada cinematográfica de Ingmar Bergman introduce al espectador en un universo de personajes heridos, desconcertados ante el entorno que les rodea y una sociedad que no comprende sus verdaderas necesidades. Se trata de un universo inaprehensible, el cual supone a su vez sumergirse en los numerosos recovecos de la cultura nórdica, con ese talante reflexivo y existencial cuyo recorrido se extiende desde las primeras obras de Sjöstöm o Dreyer a la de autores tan contemporáneos como Aki Kaurismäki o el propio Lars von Trier.

Este breve artículo pretende ofrecer unas pinceladas sobre las primeras inquietudes artísticas del autor que condicionarían enormemente la temática de sus piezas, así como sus decisiones de la puesta en escena, siempre en relación con el contexto histórico, artístico y social de su tiempo, para así determinar la verdadera significación que exhalan sus relatos y personajes con respecto a la tradición escandinava.

Universo creativo: primeros pasos y vinculación con la obra de Strindberg

La ciudad de Upsala, a comienzos del siglo veinte, fue la cuna de Ernst Ingmar Bergman. El ambiente burgués en que se cría le propicia una educación de gran riqueza humanística, en esencia procedente de las grandes mujeres de su vida: su abuela, sus niñeras y especialmente su madre, Karin Åkerblom, principal auditorio al que dedicará, con poco más de once años, las primeras representaciones de títeres orquestadas en compañía de su hermana Margareta.

Antes de iniciarse en el teatro de marionetas, ya en 1924, Bergman había experimentado con deleite su primer contacto con el medio fílmico(1) en calidad de espectador y pronto se esforzó por conseguir su propio cinematógrafo(2), muy rudimentario, comenzando a conocer los procedimientos y necesidades técnicas que exigía el arte de hacer películas; pero es en el teatrillo de papel donde pondría en escena su lectura particular de piezas tan complejas como las escritas por August Strindberg o Maeterlinck(3).

Años después abandona las marionetas y vuelca todo su interés adolescente hacia la lectura(4), empujado por cierta inhabilidad social y una convulsa relación con sus progenitores, en especial su padre, pastor protestante. Strindberg había sido, durante aquellos años, un compañero de viaje, el único consuelo ante los eternos complejos y el aislamiento propiciado por un carácter hermético en exceso. Leyó incesantemente a Dostoievski, Balzac, Flaubert o Nietzsche, pero su sensibilidad artística continuaba apegada al dramaturgo sueco(5), cuya obra causó un fuerte impacto en el imaginario creativo que se fraguaba en el futuro cineasta.

Esta predilección le acompañaría durante toda su carrera. Entre los aspectos esenciales que Strindberg reivindicó, Bergman comparte su rechazo hacia los elementos ampulosos del teatro arcaico, así como el interés por las relaciones interpersonales, por el desgarro humano y por la necesidad de trascender. Ante todo, el teatro debía remover los pilares del individuo, para lo cual promovía el naturalismo siempre llevado a las grandes pasiones, los grandes sucesos(6).

Curiosamente los intereses del cineasta se condujeron en paralelo a los que guiaron la biografía del controvertido dramaturgo, pues la producción bergmaniana parte de un enfoque naturalista superficial(7) en sus inicios, coincidente con la transposición literaria de los hallazgos de la escuela de Nancy que interesaron a su predecesor, origen de nociones tan queridas como la “lucha de cerebros” y el “asesinato psíquico”(8). Dicho interés por recrear la naturaleza humana evoluciona a la fusión entre el universo fantástico-onírico y un realismo psicológico radical, esta vez equiparable a aquellas piezas del dramaturgo posteriores a 1899(9).

Aunque Bergman no participa del alegato enfermizo de Strindberg contra la mujer, La señorita Julia inspirará toda una galería de personajes cinematográficos de carácter desequilibrado, con independencia de su género, incorporando nuevas lecturas dentro de esta segunda línea de trabajo más fantasiosa; sirvan como ejemplo las concomitancias entre los personajes de Karin (Como en un espejo, 1961), Esther (El silencio, 1963), Johan (La hora del lobo, 1968) o Andreas (Una pasión, 1969) y la señorita Julia, interpretada por Marie Göranzon en el Dramaten (Teatro Nacional) en 1985(10) y por una extraordinaria Lena Olin en 1992.

Del teatro universitario a Gotemburgo (1937-1946)

En la Universidad de Estocolmo, Bergman comienza a frecuentar los círculos literarios existencialistas de Gamla Stan(11), influencia que incentivará el halo de pesimismo latente en sus primeras tentativas dentro del teatro universitario donde inicia su andadura dirigiendo, entre otras, varias piezas escritas por August Strindberg y observadas desde el naturalismo más convencional(12).

Pronto abandona la vida universitaria para comenzar su formación teatral in situ, aprendizaje inmerso en la incómoda calma que exhalaba la Suecia neutral de posguerra. En el entorno artístico se discutía la no intervención del país en la Segunda Guerra Mundial, cuestión muy presente en el repertorio de las compañías. El Teatro Real Dramático, por ejemplo, temeroso de la Embajada alemana y el Gobierno de Coalición, eludió todo posicionamiento, seleccionando títulos de escasa trascendencia. El Teatro Municipal de Gotemburgo, sin embargo, tomaría partido contribuyendo a la creación de una atmósfera crítica e igualitaria en el compromiso bajo la tutela de Torsten Hammarén, uno de los principales referentes de Bergman en su trayectoria dramática(13).

En esta etapa de cambios, florece su aletargada pasión por el cine, y comienzan a conquistarle otras cinematografías. Son años durante los cuales el incipiente artista manifiesta un interés creciente por la literatura y arte escandinavos, especialmente por autores suecos de comienzos del siglo XX como C.J.L. Almqvist(14) o Hjalmar Bergman.. Es así como el Bergman romántico decadentista de 1945 observa sobrecogido el delirio de la confrontación internacional e intensifica su acercamiento hacia la obra existencialista(15) en una vertiente cercana a la pluma de Strindberg, incidiendo en el hombre como ser contingente, cuestionador de los conceptos de existencia y post-existencia. Su pensamiento no se decanta por el plano ideológico, sino por el caos metafísico y psicológico reconocible en Pär Lagerkvist, optando por una formación clásica frente a la popular y politizada que prevalecía en el momento(16). Es por esta época cuando Stina Bergman, directora del departamento de guión en Svensk Filmindustri, se interesa por uno de sus trabajos como dramaturgo y le contrata, animándole a trabajar en sus propios guiones (17). Dos años más tarde, Bergman compaginará esta tarea con su labor como jefe del Teatro Municipal de Helsinborg(18) y, uno después, Carl Anders Dymling le ofrecerá realizar su primera película Crisis (Kris, 1945).

En este primer trabajo como director el autor se vio eclipsado por su nuevo estatus, empleando una actitud dictatorial que le granjeó mala fama y contaminó el resultado final(19). Las interpretaciones se revelan planas y prototípicas, claramente desorientadas. Cabe destacar el peculiar enfoque atribuido al antagonista masculino interpretado por Stig Olin, concebido como alter ego del cineasta(20), identificación que posteriormente será trasladado a Max von Sydow y veinte años más tarde a las protagonistas femeninas de Persona (1966) (21). Comienzan a trazarse las líneas maestras de la creación bergmaniana como una suerte de exploración introspectiva.

En el teatro, Bergman llevaría a cabo nueve producciones, entre ellas Macbeth (1944), evidente crítica al totalitarismo, siguiendo la tendencia de la época. Integrado en la corriente filosófica del momento, pone también en escena Calígula (1946) de Albert Camus, con quien mantuvo contacto por correspondencia en aquellos años(22). Tímidos logros comenzaban a perfilar las posibilidades artísticas del autor, aún apegadas a los grandes nombres de la escena sueca (23).

Dentro de este marco, en el invierno de 1946 Bergman es invitado a dirigir el Teatro Municipal de Gotemburgo, famoso por su militancia política durante la guerra y su introducción del drama americano moderno en las salas suecas. Es así como comienza un periodo verdaderamente fructífero dentro de su carrera, pues todos los conocimientos e influencias atesorados durante años adquieren verdadera dimensión a través de un elenco de fieles colaboradores que se prestan a la experimentación con diversas técnicas de la puesta en escena. Bergman no abandona sus raíces, construye a través de ellas incorporando algunas propuestas europeas como el realismo poético francés o el neorrealismo, al tiempo que va forjando un lenguaje personal. Incentivado por el aliento de Hammarén, su entonces maestro, descubrirá la artesanía latente en todo director de actores, así como la pericia requerida en la plasmación visual de un texto, para después desarrollar un discurso propio, genuino e irrepetible. Nuevos proyectos y un buen puñado de obras maestras le esperan.

Bibliografía y notas sobre El modelo nórdico en la obra I. Bergman

Tack så mycket, Nuria!

 
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Publicado por en 10 marzo, 2013 en Cultura nórdica

 

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Odín

Como el lector ya sabrá, el carismático Odín es el dios más importante de la mitología nórdica, fascinante figura que sigue siendo modélica para cualquier escritor de fantasía épica moderna. ¿Cómo habrían existido personajes como Paladin, Gandalf, Belgarath o Raistlin Majere, sombras de algún rasgo concreto de la deidad, si los escritores no hubiesen tenido el nítido acceso a la mitología nórdica que proporcionan las Eddan?

Si bien Odín era el ser más poderoso del mundo germano, no era el más popular. Este honor se lo lleva Þór/Thor/Tor, uno de sus innumerables hijos, que protege a los humanos de los gigantes, contrario a Odín, que es una divinidad caótica y aterradora como indica el propio nombre Óðinn/Wotan/Woden, que significa «furia». En alemán moderno el sustantivo correspondiente es Wut, wütend el adjetivo «enfurecido». Según Manuel Velasco, en su libro Breve historia de los vikingos también se puede interpretar como «arrebato» en el sentido de perder el control de uno mismo, del cuerpo, debido al trance que provocaba Odín en sus principales representantes humanos; ira, violencia, fuerza sobrehumana para los bärsärkar; poderosas magias para los vitkar(maestros rúnicos); inteligencia, ingenio, inspiración para los skalder, que se veían entusiasmados como por un daimon. Este ser divino no sólo causaba pavor por su oscura personalidad, también marchaba en Cacería Salvaje en la noche del Jól Blót (fiesta del solsticio de invierno), acompañado de una horda de espíritus humanos en procesión, cosechando las almas de los que habían muerto ese año para que su energía negativa no afectara al Miðgarðr (Tierra Media). Se decía que si alguien los veía podía morir o enloquecer.

¿Cómo clasificamos a Odín?

Si hay un dios que tenga un récord mundial de sobrenombres, ese es claramente Odín o Tund (el Tronante). Y es que pese a las muchas caras que nos muestra, se pueden reunir todas en dos características principales; temible guerrero que patrocinaba las batallas indicando el comienzo al arrojar su lanza Gúngnir para mandar a las valkyrjar a recoger a los guerreros sobresalientes, de ahí que a menudo se le llame Heriafod (Padre de los Ejércitos) o Hníkar (el que golpea con la lanza); por otro lado, está vinculado fuertemente a la magia y todo conocimiento oculto o no, es por ello que se le llamaba Þulr, una especie de chamán supremo, o con otros nombres que también denotaban magia.

Aquí viene el dilema: en la mitología nórdica se suele dividir el panteón en dos grupos. Por un lado, los arcaicos dioses escandinavos, de características ctónicas, ligados por lo tanto a la magia y toda naturaleza que se escape de la comprensión humana, los cuales se conocían como Vanir, y por otro lado la nueva generación, más cercanos a los humanos con características incorporadas de otros dioses indoeuropeos, conocidos como Æsir. Normalmente, por su compañía, el lugar donde vive, de qué lado está en estos dos equipos claramente separados… lo clasificamos como del segundo. Sin embargo es un personaje que destaca más por sus cualidades mágicas o tienen casi mayor presencia que las guerreras, de ahí que Loki en el Lokasenna le insultase llamándole «marica», pues la magia era por lo general cosa de mujeres, aunque fuese un insulto sin mucho sentido, dada la cantidad de diosas y mujeres con las que se acostaba. ¿Cómo fue el proceso de creación de esta idea que llamamos «Furia»? Pero ahí no concluyen las contradicciones. Según el Völuspá, Odin es el hijo de Bur, un gigante, hermano de Vili y Ve, dos gigantes. Por lo tanto es un gigante, nacido antes que el resto de los dioses, mas siempre se le da categoría de dios. Su hijo es Baldr, un dios, y Tor, el Asesino de Gigantes, también. Una última; aunque se le asocie tradicionalmente con muerte y destrucción, además de sabiduría, fue él quien dio Ánimo a los cuerpos de los primeros humanos que se crearon y más tarde les proporcionará las runas.

«Biografía» resumida

Odín, como ya se ha mencionado, es hijo de Bur, hermano de Vili y Ve. Entre sus numerosos hijos destacan Tor y Baldr. Es anterior al resto de los dioses, dio vida a muchos de ellos y da lugar al comienzo de la primera guerra, la que hubo entre ambos tipos de dioses, arrojando por primera vez su lanza. Más tarde participará en la creación de los humanos. Junto con Loki y Tor protagoniza algunas hazañas durante sus viajes. A lo largo de su vida se obsesiona con el conocimiento y para obtenerlo se sacrifica a sí mismo, ahorcándose en el Yggdrásil, en ese momento averigua las runas. Hace otro sacrificio: ofrecer su ojo al echarlo en la fuente de Mímir para poder beber el Hidromiel del Saber, además se hace con la cabeza de Mímir, la cual lleva a todas partes y la obliga a aconsejarle usando la nigromancia. Por último, obtiene también conocimientos de una poesía que le quitó a Súttung. Tiene a su disposición a dos cuervos que viajan por los nueve mundos y le permiten saber lo que pasa en todo momento en cualquiera de ellos. Se llaman Hugin y Munin: Pensamiento y Memoria respectivamente. En la mitología nórdica no existen los conceptos de bien y mal, pero tampoco el de Todopoderoso, todo ser tiene un principio y un final, y este hecho no se puede evitar. Su vida llegará a su fin cuando el lobo Fenrir lo devore durante el Raknarök, o fin de uno de los ciclos por los que el mundo se renueva.

Odín y sus aventuras

Fuere a lomos de su caballo Sléipnir, fuere a pie con su capa gris o azul oscura, una de las cosas que más conocimiento le aportaban eran sus constantes viajes a través de los nueve mundos. Incluso él se presenta a sí mismo como Végtam, el acostumbrado a los caminos, cuando interroga a una adivina en los profundos confines del Niflhel, el gélido Infierno de las Tinieblas.

El Vafþrúðnismál cuenta cómo Odin fue a medirse en ciencia con el gigante Vaftrúdnir, provocándole para que éste comparta sin darse cuenta sus conocimientos con él. Según la Edda Mayor traducida por L. Lerate, las palabras del gigante a este reto del «desconocido viajero» fueron:

«¿Qué hombre es ese — que aquí en mi casa/palabras tales me arroja?/De nuestra sala — ya no saldrás,/si no es que en ciencia tú me ganas.»

Hay un duelo de preguntas que abre el gigante preguntando cómo se llama el potro que tira del sol (Skinfaxi), el que trae la noche (Hrimfaxi), qué río separa el mundo de los gigantes del de los dioses (Ífing) y un largo etcétera, preguntas cuya respuesta, evidentemente, Odin demuestra saber. Impresionado Vaftrúdnir, deja de hacerle preguntas e invita al sabio huésped a preguntar. Aquí aprovecha Odin y plantea doce preguntas cuya respuesta deducimos que desconoce hasta el momento, por ser más joven que el gigante. Sigue con otras muchas que sí sabría responder y concluye el duelo con una pregunta trampa que hace caer al gigante en la cuenta de con quien está tratando y se rinde:

«Nadie conoce — qué cosa al oído/tú le dijiste a tu hijo./Marcada de muerte mi boca — mis viejos saberes,/el fin de los dioses, dijo:/¡Aquí con Odín — me he medido en ciencia!/¡Tú siempre serás el más sabio!»

En el Grímnismál también tiene Odín gran protagonismo. Viendo los nueve mundos junto a Frigg, ésta le comenta que su ahijado Géirrod es un rey que «tan miserable es con la comida, que a los que le llegan los mata de hambre, si le parecen demasiado». Tremenda provocación para un viajero como Odín que no cree que sea verdad y se dirige al mundo de los humanos, haciéndose pasar esta vez por un tal Grímnir, que fue apresado por el rey, y que no le ofreció comida o bebida alguna. Enfurecido, Odín expone los conocimientos que ha obtenido por la locura del hambre y del fuego con el que le torturaban. Al comprobar que, efectivamente, su ahijado era como le había dicho Frigg, le hace saber a todos su verdadera identidad que Géirrod, ebrio como se encuentra, es el único que no comprende. Odín cambia de táctica predice que va a morir y le dice abiertamente, sin rodeos, quién es:

«Ya téngalo Ygg — al muerto por hierro!/Aquí tu vida se acaba./¡Te aborrecen las nornas: — a Odín tú ves!/¡Acércate a mí si lo logras!»

Aterrado al saber quién es, Géirrod se levanta del trono para ir a sacar a Ygg(el Terrible) de las llamas mas tropieza y cae clavándose su propia espada. Ágnar, el hijo de Géirrod, reinó a continuación durante muchos años debido a que se había ganado el favor del dios al proporcionarle bebida mientras no sabía quién era y ser el único que le dijese a su padre que le parecía mal la tortura.

Aparece brevemente, de paso durante un viaje, en el Reginsmál. En esta ocasión se cruza durante una tempestad con Regin y Sígurd, este último dirigiendo un ejército de barcos para vengar a su padre. Odin se encuentra en lo alto de una de las montañas del fiordo donde se resguarda la flota de Sígurd y le pide subir al barco. Sígurd se lo permite y la tormenta cesa. Sígurd le pregunta si hay buenos presagios para la batalla, a lo que responde antes de desaparecer:

«¡Por espada cortante — el que a Sígmund mató/ya en águila abierta — la espalda tiene!/¡No hubo rey — heredero mejor/que el campo tiñera — y al cuervo alegrara.»

Los Sueños de Baldr y Los Dichos de Har

En el Baldrs Draumar, al igual que en el Völuspá y otros cantos, Odín hace alarde de sus poderes nigrománticos, despertando a una adivina muerta mucho tiempo ha. La razón de perturbarla, y forzarla a contarle el futuro, son unos «maléficos sueños» de mal presagio que había estado teniendo su hijo Baldr. Odín dice ser un tal Végtam, hijo de Váltam (el que tiene trato con los muertos) y la interroga preguntándole sobre la muerte de Baldr hasta que ella, Lerate en las notas de su traducción sugiere que la adivina es Angrboda (madre de Hela, Fenrir y Jörmundgandr), se niega a seguir respondiendo al darse cuenta que se trata de Odín, personaje al que no tiene mucho aprecio por haber sido, en parte, culpable del encierro de Loki y Fenrir, así como el destierro de Hela y Jörmundgandr.

«¡No eres tú Végtam, — aquel que creí:/Odín eres tú, — el viejo gauta! []/¡Ya márchate, Odín, — y bien satisfecho!/Nadie ya más — a verme vendrá/hasta el día en que Loki — se libre y se suelte/y les llegue a los dioses — su ocaso final.»

En cuanto al Hávamál: sin duda uno de los cantos más conocidos de las Eddan, en él Odín narra cómo obtuvo las runas y habla de diecinueve hechizos que conoce y de variada aplicación, desde conquistar jóvenes mujeres a proteger a sus huestes en la guerra o hacer hablar a los ahorcados.

Otros datos y curiosidades

La mansión donde reside cuando no está de viaje se llama Valhalla (Todos los Elegidos). Allí es a donde las valkyrjar llevan a los mejores guerreros, que se convierten en einhériar. Los einhériar comen todos los días del cerdo Sherímnir, que revive cada noche para ser cocinado y servido al día siguiente según el Gylfaginning. Odín no necesita comer y le da su ración a sus lobos Geri y Freki. Además de su lanza, los cuervos y la cabeza de Mímir ya mencionados, posee un caballo y un anillo. El caballo Sléipnir está dotado de ocho patas y fue parido por Loki. Del anillo, conocido como Dráupnir, se dice que cada noche producía otros ocho anillos de su mismo tamaño y peso, tenía nueve cada noche, os suena el número ¿verdad?. En cuanto a cultos, Odín era muy venerado en el sur de Suecia, en Götland, por ello se le llama a menudo «Viejo Gauta», usándose como convención la palabra gauta/godo, como sinónimo de héroe. Odín da nombre al tercer día de la semana Onsdag, y también a algunos lugares como; Odenwald, en Alemania; Odense, en Dinamarca; Onsøy, en Noruega; Odensåker, Onslunda y Odensvi en Suecia, entre otros.

Bibliografía

·Anónimo: Edda Mayor. Traducción de Luis Lerate. Alianza: Madrid (2007)

·Manuel Velasco (2012): Breve historia de los vikingos. Nowtilus: Madrid.

·Snorri Stúrluson: Edda Menor. Taducción de Luis Lerate. Alianza: Madrid (2008)

 
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Publicado por en 16 febrero, 2013 en Mitología Nórdica

 

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Victor Klemperer y la Lengua del Tercer Reich

Otro fascinante artículo de Juan Ribó Chalmeta, dedicado esta vez a señalar cómo se puede tergiversar un idioma(=donde reside nuestra identidad y en gran parte el modo de pensar, como sabemos), por muy bello que sea, y usarlo como vehículo a disposición de quien introduce los cambios, tanto para bien como para mal. Esto no es algo que haya sucedido sólo con el alemán, pese a la cantidad de prejuicios injustos que nos clava la propaganda de USA mediante películas, videojuegos, etc. También ha ocurrido y sigue ocurriendo en otros muchos países como predijo G. Orwell, el nuestro o los mismos EE.UU son un buen ejemplo de ello, mas estos últimos están relativamente a salvo de cualquier crítica negativa al ser los que portan la batuta.

„El lenguaje es más que sangre“, Franz Rosenzweig (1886-1929)

„Jamás olvidaré esa noche, esa primera noche en el campo de concentración que hizo de mi vida una sola larga noche bajo siete vueltas de llave. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir. Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños que adquirieron el rostro del desierto. Jamás lo olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios. Jamás.“ Elie Wiesel (nac. 1928). 

Devoro estos días finales de 2012 el libro de Victor Klemperer (filólogo, profesor de Universidad e hijo de rabino), LTI La Lengua del Tercer Reich, Apuntes de un filólogo (LTI Lingua Tertii Imperii, Notizbuch eines Philologen), un diario sui géneris publicado en 1947 en cuya redacción su autor encuentra cierto solaz durante la peor hora de Alemania, los 12 años de terror bajo la férula de Adolf Hitler (1933-1945), su Reich de los Mil Años afortunadamente venido a menos.

Y lo hace, entre otras anécdotas, vivencias y, sobre todo, padecimientos y humillaciones, como judío y filólogo que es, observando y tomando nota de los cambios que él percibe en la lengua usada y moldeada por el régimen y sus esbirros, servida a la población en discursos, leyes, boletines de noticias e, incluso más insidiosamente, en el habla del día a día de todo hijo de vecino. Pervertida para mejor aprovechamiento de la propaganda nazi, todo en la LTI era discurso, apelación, arenga, incitación, buena para ser declamada („deklamiert“), fanatizar y sugestionar a las masas.

Nada se le escapa a este erudito de las lenguas románicas y germánicas, observando desde su guarida de Dresde (donde fue desposeído de su Cátedra ya en 1935, según las Leyes de Núremberg), muchas veces con la amenaza de la violencia, la deportación  y la muerte, hasta qué punto el idioma alemán, sin quererlo, se estira o retrocede, avanza o se contrae, innova, inventa, toma prestado  o vuelve a sus fuentes, según las necesidades del poder, revistiendo a veces trazas de neolengua en su impostado „teutonismo“ lingüístico (por ejemplo „Menschlichkeit“ en vez de la demasiado liberal y judía „Humanität“; „Belange“ en vez de „Interessen“; o „Entpflichtung“ en vez de „Emeritierung“ [jubilación]); o a la inversa, en su abuso de préstamos extranjeros (Hitler usará „diskriminieren“, pero también „diffamieren“ en vez del más alemán „schlechtmachen“, precisamente porque los anteriores no se entienden, narcotizan mejor a las masas y acallan su pensamiento, igual que hablará de „Defätismus“ en vez de los más alemanes „Wehrkraftzersetzung, zersetzende Geisteshaltung, Schwarzseherei“ [derrotismo])

No se ha dicho lo suficiente, pero Hitler, ese cabo de baja estofa procedente de Baja Austria y de muy bajo nivel cultural, empapado del antisemitismo vienés de Lüger y Schönerer,  lleno de odios irresueltos, maltrató su lengua siempre, según Klemperer: „fuera solemne, fuera sarcástico (las dos tonalidades que le gustaba alternar), Hitler siempre hablaba o, más bien, gritaba de manera espasmódica. Incluso en el momento de máxima agitación, uno puede conservar cierta dignidad y calma interna, cierta seguridad en sí mismo, un sentimiento de armonía con uno mismo y con su comunidad. Hitler, el rétor consciente, exclusivo y fundamental, carecía de todo eso desde el principio. Nunca hubo serenidad, nunca hubo musicalidad en su voz, en el ritmo de sus frases, siempre sólo burdos latigazos dirigidos contra los otros y contra sí mismo. Nunca entendí cómo pudo, con sus burdas frases muchas veces construidas de manera lesiva para la lengua alemana, ganarse a las masas y cautivarlas y sojuzgarlas durante un período tan terriblemente largo.“ En su delirio religioso, supurando megalomanía y paranoia, Hitler se tomaba ya por un nuevo Redentor alemán en su martirio o guerra santa (verdadera „Auftrag“ [tarea, misión] mejor que la foránea „Mission“), más allá del cristianismo, denostado como se sabe por ser hijo del judaísmo.

Tensión, tormenta, empuje, movimiento. Pero, sin saberlo del todo (¿o quizá sí?), el nazismo va recogiendo de aquí y allá para su LTI, pero sobre todo de los despreciados y „degenerados“ expresionistas (también de los futuristas italianos), palabras como „Aktion“ [acción],  „Sturm“ [asalto, tempestad] o „Bewegung“ [movimiento, como en „Munich, Capital del Movimiento“, es decir, del partido NSDAP]: „La LTI hereda y comparte con los expresionistas las formas del énfasis en la voluntad y el impulso tormentoso“, que a su vez vendría  de los prerrománticos del „Sturm und Drang“. Por su parte, el infatigable Ministro de Propaganda, Goebbels, a parte del periódico de agitación contra los judíos „Der Stürmer“ (el asaltante), sobre todo tiene su propio rotativo „Der Angriff“ (el ataque), de título aún más agresivo, igual que la guerra debe ser „relámpago“ („Blitz“) o no ser. Mientras tanto, frente a esta beligerancia, en una especie de bipolaridad nazi o vuelta al pasado algo sentimentaloide y campesina, se habla oficialmente de escuelas para „Junge und Mädel“ (zagales y mozas),  en la Arcadia feliz de la retaguardia, en vez del más neutro y urbano „Knaben und Mädchen“ (chicos y chicas)…

Nuevas profesiones. En su delirio, sin entrar aquí en el gusto que tomó el nazismo por las siglas tecnificantes y deshumanizadoras, y en su pasión por el superlativismo, se acabó por quitarle el título a los trabajos ejercidos por judíos. Un dentista judío para judíos, como no podía ser de otra forma, era un „terapeuta dental“;  el médico judío deviene en „Krankenbehandler“ (cuidador de enfermos) y el abogado judío en un simple „Winkelkonsulent“ (consultor jurídico, un picapleitos, un abogadillo). Un judío, además, siempre es „el judío Fulano o Mengano“, hay que recordar siempre que es judío, por si acaso, una especie de „machaqueo estilístico, ya presente el el epitheton ornans de la Antigüedad“: el judío Marx, el judío Heine, el judío Trotsky, y no solamente Marx, Heine o Trotsky („Ulises, fecundo en ardides“, „Aquiles, el de los pies ligeros“, „Júpiter altitonante“, etc.). Sin embargo, cima de crueldad, las cartas llegadas a domicilios de judíos que obviamente ya quizá ni siquiera vivían, eran devueltas obliteradas con el siguiente eufemismo: „Destinatario emigrado“ („Ausgewanderter Empfänger/Adressat“), muerto quizá de „parada cardiaca“ en un campo de concentración o „en aplicación de la ley de fugas“, como se decía cruelmente…Casi peor pues esto que el tuteo sistemático de la Gestapo y el populacho hacia provectos y educadísimos judíos, otro insulto recurrente.

Runología o neopaganismo germánico. En los periódicos, que Klemperer escudriña con curiosidad y emoción de entomólogo, cuando tiene arriesgado acceso a ellos, se topa Klemperer con esquelas o natalicios para mayor gloria de la LTI: los alemanes nacidos o muertos durante el periodo bajo estudio son seres solares, radiantes, hijos de una raza solar, „sonnig“, y por tanto con su propio lenguaje y alfabeto, las runas, oráculo de „aquel que sabe“ o „está en el secreto“. Ver por ejemplo este anuncio de un natalicio, publicado por el Dresdner Anzeiger del 27 de julio de 1942: „Volker image 21-7-1942. En la época suprema de Alemania, a Thorsten le ha nacido un hermanito. Con alegría teñida de orgullo, Else Hohmann y Hans-Georg Hohmann, Untersturmführer [subjefe de los escuadrones de asalto] de las SS en Dresde…“; el natalicio es anunciado con la runa Algiz o de la vida (llevada por los vikingos en cualquier combate, quizá signifique „alce“, el gran herbívoro del norte) antes de la fecha de nacimiento, acompañando nombres claramente nórdicos, todo presidido por el „orgullo“ familiar de quien aporta otro vástago rubio y solar a la causa nacional (si el líder de las juventudes nazis se llamaba Baldur [von Schirach], ¿cómo no iban a llamarse los nuevos alemanes Dieter, Detlev, Uwe, Harald, Dietmar-Gerhard, Margit, Ingrid, Uta, Karin o incluso Heidrun?, se pregunta Klemperer). Más adelante, una necrológica, teñida esta vez de tristeza mezclada también cómo no de orgullo, anuncia la muerte del „luminoso hijo“ de un comandante en la reserva, un soldado, muerto „für Führer und Vaterland“, como convenía a la mística del Reich (la fórmula: „Cayó creyendo firmemente en su Führer“, no era inhabitual, nos señala Klemperer). Igual que el sol, la runa Sigel („el Sol“ o „la Victoria“), la Sigel doble de las „Schutzstaffel“ (SS o  image  : la guardia pretoriana del partido),  irrumpe en la lengua como un rayo zigzagueante rasgando las nubes, con su poder destructivo pero también con su calor. Todo es o ha de ser hecho de manera „zackig“ como el rayo según los nuevos tiempos y la LTI: de forma „arrojada, gallarda“, significando también „dentado, con púas“, como las letras góticas o las runas nórdicas, sin redondeces, „zackig“: estética y comportamiento se funden. Así pues, se espera del judío llamado ante la Gestapo para dar cualquier explicación, que se presente y se cuadre ante sus verdugos de forma „zackig“  también él, sin titubeos, como el rayo fulgurante de las  image . Y de un alemán, que muera también por supuesto de forma „zackig“.

¿Un calendario nazi? Curiosamente, los nombres de los meses alemanes, volviendo a un pasado mítico-rural muy centro-europeo como ocurre con el croata, el polaco, el checo o el ucranio (febrero, el mes „cruel“, „Luty”; agosto, la “Guadaña”), no llegan a cuajar: sólo el mes de marzo pasó a llamarse „Lenzing“, y esto sólo muy esporádicamente en el sur de Alemania (de „ Lenz“, forma poética de llamar a la primavera); enero en vez de llamarse „Januar“ o „Jänner“ podía haberse llamado „Hartung“ (la dureza de la tierra congelada), o noviembre podía haberse tornado „Nebelung“, el mes de las brumas cercano al „Brumario“ francés revolucionario, pero esto quizá hubiera sido demasiado, siendo objeto de estudio hoy el porqué de la no-aplicación final de un calendario nuevo que conviniera a la reinterpretación del tiempo y de la historia por parte de los nazis. ¿No le dio tiempo al Imperio de los Mil Años? El Tercer Reich, en realidad, antes que las pretensiones de Moscú, ¿sería la Tercera Roma aún por venir, y se tomaba, de todas maneras, por tanto, su tiempo?
La lectura de Klemperer, en todo caso, además de emocionante, es sencillamente fascinante. Una joya para cualquier enamorado del alemán y de la historia reciente de aquel país, a través del maltrato que sufrieron su idioma y los alemanes de toda confesión, sobre todo la judía como es sabido.

Curiosidades:

·    Bula Klemperer: Victor Klemperer reunió una notable biblioteca, lamentablemente perdida durante los bombardeos aliados sobre Dresde en 1945. Entre los documentos perdidos para siempre, algunos antiquísimos, figuraba la Bula Klemperer, o Bula Rodrigo de Borja, futuro papa Alejandro VI, probablemente impresa en Segovia en 1473 (por tanto, quizá el documento impreso más antiguo de España), mediante la cual el pontifex pedía dinero a su grey para la cruzada contra la Sublime Puerta a cambio de las famosas indulgencias. Se consideraba un documento único hasta que dos ejemplares de la misma reaparecieron misteriosamente en 2007 en el Archivo Catedralicio de la misma Segovia, reutilizados para la encuadernación de dos incunables…

·    Leyes de Núremberg/Nürnberger Gesetze (1935) y una crueldad especial:  cita Klemperer en su libro, cómo esas leyes de septiembre 1935, a parte de las innumerables vejaciones que supusieron (por ejemplo el porte de la estrella amarilla), se cebaron de manera especial en la vida privada de los judíos: por ejemplo, ni podían conducir, ya que los judíos no eran dignos de conducir por las carreteras del Reich, construidas por alemanes, ni podían tener animales domésticos: „En efecto, más tarde nos quitaron a nuestros animales domésticos (gatos, perros y hasta canarios) y los mataron, ya que, viviendo con judíos, esos animales habrían „olvidado la pureza de su especie“. Se trata de una de las crueldades de las que no habla ningún proceso de Núremberg y por las que levantaría, si pudiese, una horca alta como una torre para castigarlas, aunque me costase la bienaventuranza eterna“.

·    Sylvia Plath (1932-1963) y la „lengua de alambre de púas“: años después, otra autora que se refiere al alemán, asimilándola injustamente y ahondando en los peores estereotipos de la mala fama nazi, como „lengua-máquina“ y „lengua-revoltijo de púas“ [¡„zackig“!] es la poetisa norteamericana Sylvia Plath, hija de alemanes, reprochándole en el poema „Daddy“ (1962) a su padre Otto, muerto tiempo atrás, un imaginario pasado nazi (fascinante poema por otra parte):

(…)
I never could talk to you.
The tongue stuck in my jaw.

It stuck in a barb wire snare.
Ich, ich, ich, ich,
I could hardly speak.
I thought every German was you.
And the language obscene.

An engine, an engine,
Chuffing me off like a Jew.
A Jew to Dachau, Auschwitz, Belsen.
I began to talk like a Jew.
I think I may well be a Jew.
(…)

 
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Publicado por en 22 enero, 2013 en Historia de Alemania

 

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Vaticano «nórdico»: ocultismo y tesoros de las SS

«A la metafísica se la puede definir como la ciencia que trata los errores de los hombres como si fueran verdades fundamentales»«¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?…»  Friedrich W. Nietzsche.

Centro del mundo: Alemania Nazi, Nordrhein-Westfalen, región de Paderborn, Wewelsburg. Erguido allí, cual broma de mal gusto, luminoso castillo estilo renacentista, desgarrando las brumas de los densos y oscuros bosques alemanes, pérfido corazón y baluarte propagandístico del nacional socialismo. Se trata del Bergschloß Wewelsburg, una antigua fortaleza elegida por el mismísimo Himmler debido a su emplazamiento cercano a donde transcurrió la batalla de Teutoburg, entre otros motivos, y reconstruida para albergar los delirios ocultistas del Tercer Imperio, eclipsándose así el interesante pasado del edificio en pro de la huella del Holocausto, causándose una nueva e infectada herida provocada por el ataque nazi a la historia arrebatada de las manos a su propio pueblo, su propia patria y «matria».

Directamente sobre el centro geográfico de su mundo, se alzó, bajo la dirección del arquitecto Hermann Bartels, una torre dividida en dos salas: la Sala de los Generales (Obergrüppeführersaal) y la Cripta (Gruft). La primera con doce columnas, adornada en el centro con el infame Sol Negro (Schwarze Sonne) que irradiaba runas saqueadas por las Schutzstaffel a la cultura nórdica, en dirección a los doce puestos que debían ocupar los mandamáses de la más fanática división del ejército, cual caballeros de Arturo, que supuestamente llevaban a cabo allí ritos ocultistas. Bajo la primera, una cripta con doce nichos para los doce fundadores de una «nueva» religión verdadera. En el centro, una llama de gas que nunca se extinguiría hasta que se extinguió, como todo fruto de su Imperio «Milenario».

Muchas fueron las expediciones puestas en marcha para la búsqueda de un pasado mitológico recién inventado por el partido, sobre todo a Islandia y el Tíbet, muchas dirigidas por el Ahnenerbe, un Think Tank, fundado y avalado por Himmler, Herman Wirth y Richard Walther Darré, quienes se procuraron científicos afines al régimen para «investigar» y tratar de fundamentar sus fantasías, como el escritor y aficionado a la historia medieval y esoterismo Otto Rahn, quien estaba obsesionado con el Santo Grial e intentaba hacer realidad sus novelas, por lo cual se suicidó de forma ritual quedándose congelado en la cima del Wilden Keiser, Austria, o Karl Maria Willigut, fiel asesor de Himmler en cuanto a misticismo se refiere. Innumerables fueron los robos de obras de arte y otros tesoros culturales por parte de estos bárbaros que se atrevieron a compararse a sí mismos con los Nibelungos en más de una ocasión.

De entre todos esos tesoros, destaca el Caldero de Kinsey, actualmente guardado en una caja de alta seguridad en Zurich, o eso nos hacen creer según sugería un documental que vi hace poco sobre ello y no he podido volver a ver, y del que es harto difícil encontrar información en la red. Se cree que dicho caldero fue el sustituto nazi del Santo Grial y se usaba en las ceremonias del castillo. Fue encontrado en un lago y está forjado con kilos de oro puro. Como otras reliquias de las despensas del Wewelsburg que fueron arrojados a escondites naturales, a la espera de poder recuperarlos para un Cuarto Imperio y que no cayeran en manos profanas, tras la retirada al declararse el enclave como «no vital para la guerra», el caldero se perdió hasta que lo encontraron unos buceadores a finales del siglo pasado por casualidad. Fue designado por los arqueólogos de la época como «el mayor hallazgo de la historia», puesto que, dadas sus características, los expertos creyeron que era un caldero celta de más de 2.000 años, conservado en perfectas condiciones. Sin embargo, ante tal fascinación e incredulidad, se hizo un análisis químico y se concluyó que tal grado de pureza requería maquinaria de la más alta tecnología, no disponible en «laboratorios celtas» de la antigüedad. Gracias a un inventario que se encontró poco después, en el que Himmler ordenaba los objetos que debían retirarse en primer lugar del castillo ante la amenaza aliada y la imposibilidad de destruirlo por falta de explosivos, el misterio se fue aclarando. En dicha lista aparecía un misterioso caldero ligado al nombre de Otto Gahr, un reputado y hábil forjador de München, creador de la valiosa pieza cuyo oro fue donado por Albert Piltz, de el que no he encontrado mucha información. El misterio fue desvelado gracias al diario del artesano.

A modo de conclusión, cabría preguntarse qué efectos prácticos podrían proporcionar tantos esfuerzos de los nacional socialistas en la creación de una institución y todo un cosmos ocultista. La razón es sencilla: propaganda en forma de religión. Si hay algo de lo que no cabe la menor duda, es que las disparatadas creencias a las que tradicionalmente se aferra la mayor parte de la humanidad para superar sus miedos, son la mejor y más efectiva herramienta para manipularla. Los nazis no crearon nada nuevo como tal, se apropiaron sin ningún derecho de mitos preexistentes y los tergiversaron convirtiéndolos en catalizadores a su favor, como anteriormente ya hizo la iglesia católica al readaptar ideas en las que ya creía la gente de antemano para hacer crecer el negocio y aumentar su poder en la tierra, prometiendo a otros ser los primeros en un transmundo inexistente.

Respecto al castillo, en lugar de destruirse como habrían querido los militantes de las SS o enemigos como USA, se dejó en pie y se transformó en algo positivo, un museo de historia visitable hoy y que quizá algún día recupere su brillo anterior a la apropiación de los nazis pese ha que haya quedado una cicatriz imborrable que no se puede, ni debe, olvidar. Cierro el artículo con otra cita de Nietzsche:

«Donde comienza el Estado, allí termina el hombre»

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Publicado por en 4 enero, 2013 en Historia de Alemania

 

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De Königsberg a Kaliningrado: borrón y cuenta nueva

El presente artículo, que Juan Ribó Chalmeta tan amablemente nos ha escrito esta semana, trata sobre “otra mutilación u olvido irreparable de Europa” según las palabras del propio autor. Como sabréis, esta ciudad alemana, capital prusiana y de capital importancia cultural, histórica, política y económica para los germanoparlantes fue arrasada y reconstruida por la URSS, por lo que hoy se la conoce como Kaliningrado

De todo el caos que originó el colapso de la URSS al final de 1991, choca aún, entre otros, esa como incongruencia llamada el Oblast o Distrito de Kaliningrado, enclave de 13.612 km2 y un millón de habitantes hoy bajo soberanía rusa, entre Polonia, Lituania y el Mar Báltico, a larga distancia de Rusia. De ella recibió el nombre en 1946, tras la derrota de los alemanes en 1945 y su consiguiente expulsión de esos territorios históricamente alemanes, antes llamados Prusia Oriental; Kaliningrado, su capital, antes llamada Königsberg (Królewic en polaco), recibe pues su artificial nombre de quien ni siquiera estuvo allí, Mijaíl Kalinin, político soviético, ruso de Tver, presidente del Presídium del Soviet Supremo de la URSS entre 1937 y 1946, año en que murió oportunamente para poder bautizar así el nuevo botín conseguido de sus ancestrales dueños.

Se puede considerar a Königsberg como el epicentro de la antigua Prusia Oriental. La ciudad fue fundada en 1255 por el rey Otakar II de Bohemia, quien habría acudido en ayuda de los Caballeros Teutónicos en su campaña de conquista y cristianización de los antiguos prusai o pruzzi bálticos, “pueblos de las marismas” entre Samogitia y Mazovia, durante las Cruzadas del Norte, desatando la posterior Ostsiedlung germana. Todos seguían las huellas de los Caballeros de la Espada (o Milicias de Cristo) anteriores a los Caballeros Teutónicos, y de San Adalberto de Praga, quien estuvo de misión por aquellas tierras ya hacia el año 997, muriendo en su intento de evangelización de los prusianos mientras cortaba, provocadoramente, los robledales sagrados de aquellos para él “paganos”.

Durante la Edad Media la ciudad floreció, se hizo miembro de la Liga Hanseática, y se dotó de una universidad de renombre, el Collegium Albertinum, entre otros florones. Königsberg, con sus murallas, sus canales y su río Pregel, sus iglesias, sinagogas y castillo, quedó eclipsada ante Berlín ya en la primera década del 1700, pero siguió siendo ciudad de coronación de los Hohenzollern.

Tierra de fuerte imantación simbólico-esotérica para los prusianos, proclive a acompañar con sus espejismos de agua, brumas y bosques toda propensión ocultista nazi, durante la II Guerra Mundial Hitler eligió esta zona de Prusia Oriental, hoy en territorio polaco, para la ubicación de su cuartel de mando y refugio, su Wolfsschanze o “guarida del lobo” de Rastenburg, donde von Stauffenberg atentó contra su denostado Führer en julio de 1944 (búnker en ruinas hoy visitable en los confines de Polonia). Cerca de allí se libró años antes, en 1914 la batalla de los
lagos de Masuria durante la campaña de Tannenberg, donde Hindenburg derrotó a Rusia; y no lejos de allí, en 1410, tuvo lugar la batalla de Grünwald/Tannenberg, donde los CaballerosTeutónicos fueron a su vez derrotados por las fuerzas conjuntas de Lituania y Polonia, en venganza retrospectiva o justicia poética.

Se entiende pues la carga simbólica de Prusia Oriental y sus porosas fronteras. En 1944, la Royal Air Force británica pulverizó de forma devastadora la ciudad de Königsberg, y lo que quedó en pie fue dinamitado por los rusos “liberadores” en su avance de 1945, con el fin de no dejar en pie ningún atisbo de “militarismo prusiano” ni recuerdo alguno de cultura alemana. Meses después de los raids aéreos británicos, y ante el avance soviético, desapareció el tesoro prusiano, los famosos paneles de ámbar del Bersteinzimmer, regalo alemán a Pedro el Grande: posiblemente yazgan en el fondo del mar hoy, en la apresurada huida de Königsberg del buque Wilhelm Gustloff durante la Operación Hannibal, víctima de un submarino soviético, quizá el desastre marítimo más mortífero de la historia (10.000 muertos), aunque las teorías sobre el paradero final del tesoro prusiano hoy son muchas.

Prusia Oriental sufrió el castigo de Cartago, con su desierto de ruinas: “ubi solitudinem faciunt, pacem appellant”. Siglos después de su fundación, una historiadora nos narra su impresión sobre Kaliningrado hoy: “Königsberg fue uno de los pocos lugares donde Stalin consiguió lo que se proponía. Exterminó a los prusianos orientales tan completamente como los Caballeros Teutónicos exterminaron antes a los prusai, tardando sólo unos años en vez de un siglo. Llenó la ciudad de extraños, de forasteros. Destrozó iglesias, casas y árboles. Puso bloques de hormigón en su lugar. Borró el pasado. ‘Si de repente cayera en esta ciudad en paracaídas y preguntara dónde estoy’, escribió Marion von Dönhoff, quien pasó su niñez en Königsberg y volvió a ella tras la guerra, ‘respondería: ¿quizá en Irkutsk, Siberia?’ “. Marion Dönhoff, Before the Storm: Memories of my Youth in Old Prussia (New York, 1990). Citado por Norman Davies en Vanished Kingdoms, The History of Half-Forgotten Europe (Penguin Books, London, 2011).

La situación del territorio de Kaliningrado en medio de la UE le confiere un estatus privilegiado en las relaciones bilaterales ruso-europeas, revistiendo el tráfico de personas y mercancías entre el enclave y la metrópoli rusa, cierta complejidad. Desde 2002, las inversiones de estados de la UE en el enclave se habrían multiplicado. Según Wikipedia, destaca una planta de construcción de BMW, que fabrica allí en exclusiva vehículos de esa marca para el mercado ruso.

Curiosidades:

•De los prusai o pruzzi, “tribus de las marismas” según Henrik Łowmiański (The Ancient Prussians, Toruń, 1936), viene el nombre de Prusia, Borussia en latín, Preuβen en alemán;

• Immanuel Kant no es el único nativo de la ciudad. También lo es, entre otros, el romántico E.T.A. Hoffman. La pintora Käthe Kollwitz. Y también Hannah Arendt, famosa apátrida, tenía sus raíces allí;

• En castellano nos queda un precioso gentilicio: “regiomontano”, de Königsberg,
aunque también hoy significa “nativo o propio de Monterrey”, ciudad de México;

• Hitler pasó en su madriguera prusiano-oriental más de tres años ininterrumpidos, de junio 1941 a noviembre 1944, con un paréntesis de 4 meses pasados en Ucrania (1942) y otros viajes muy cortos al exterior. Los aliados sólo descubrieron su búnker en 1945.

Muchas gracias, Juan.

KönigsbergSchloss                         Antiguos castillo, patio e iglesia de Königsberg

Konigsberg2                         Sinagoga de Königsberg

800px-Albertina                         Universidad Albertina

Königsbergvegetable-market                         Mercado de vegetales

 
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Publicado por en 21 diciembre, 2012 en Historia de Alemania

 

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Los Saami

Los saami son un grupo étnico que habita el norte de la península escandinava, región conocida como Laponia, es decir: el norte de Noruega, de Suecia, Finlandia y una pequeña parte del noroeste de Rusia. Su lengua no es germánica, su cultura tampoco. Se cree que los idiomas saami podrían estar emparentados con las lenguas fino-bálticas, aunque probablemente sea sólo una clasificación provisional. Su sintaxis está muy influenciada, por razones obvias, por las lenguas germánicas, especialmente el noruego, ya que es en Noruega donde se encuentra la mayor parte de la población.

El motivo de que quiera hacer aquí una pequeña reseña a dicho pueblo, o grupo de pequeños pueblos, es que estos finalmente encontraron por suerte, hace unos años, el reconocimiento de los países a los que hoy el mundo concede el poder político o la pertenencia de la tierra en la que los saami habitan desde antaño y, por lo tanto, hay ahora un intercambio cultural, más o menos consciente entre los ya mencionados países y esta etnia, y por ende, podemos considerarlos a ellos y su cultura como una parte de la cultura escandinava, la cual los está absorbiendo poco a poco, como les suele pasar a las minorías. Antes de que eso ocurra, se ha de dejar constancia escrita para el recuerdo, o mejor, para evitar que suceda al dar a conocer dicha cultura al resto del mundo. No se pueden intercambiar formas de pensamiento si uno de ellos simplemente deja de existir. Es por este tipo de problemas que algunas personas, como yo, nos neguemos a usar extranjerismos en otras lenguas o en la propia, pese a que en general esté fuera de peligro.

Las lenguas sami o Sámegielat, cuyo estatus es oficial desde el año 2000 en los países nórdicos, son un continuo dialectal, lo cual quiere decir que, siendo lenguas diferenciadas y no dialectos de un mismo idioma, son increíblemente cercanas unas a otras desde el punto de vista lingüístico, es lo mismo que pasa con el sueco noruego y danés. Actualmente existe una rama occidental, formada por cinco variantes, y una oriental con cuatro, ya que dos de este segundo grupo son lenguas muertas: el sami de Keli y el de Akkala. En cuanto al vocabulario, tienen muchos préstamos de las lenguas germánicas por la convivencia que se ha dado históricamente, igualmente hay préstamos sami en sueco y noruego, como por ejemplo vaja: una forma de designar a los renos que se puede encontrar en el sueco de Finlandia y en el de Norrland. Ambos países cuentan con colegios en los que los niños pueden aprender su lengua y la universidad de Umeå, Suecia, imparte cursos en diversas lenguas sami. En Noruega la transmisión de la cultura se hace de una forma más privada, la familia es la encargada de enseñarles su lengua, aunque también reciben cierta ayuda de instituciones estatales. Respecto a la escritura, en la actualidad usan el alfabeto latino con algunas modificaciones, según la zona, aunque hasta principios del siglo XX han estado usando un alfabeto rúnico propio, en ocasiones también el Fuþark germánico.

Otros datos culturales interesantes son su música tradicional, conocida como Yoik, y la festividad de Beiwe, una diosa ligada a la fertilidad, lo cual es asociado posteriormente con el amor y la primavera, con la vuelta del sol y un ascenso de temperaturas por extensión. Es por ello que dicha diosa se encargaba de curar a los que se habían vuelto locos durante la oscuridad invernal o como dicen los suecos lappsjukan que significa literalmente “la enfermedad lapona”, una palabra que se usa para aquellos que padecen el sentimiento de vivir aislados.

Por último, he querido recuperar un poema del sami de Keli, lengua que murió alrededor del 1800, traduciéndola aquí al español. Se titula Guldnasas njirozan, aunque yo he puesto a modo de título el primer verso, siguiendo el ejemplo de Björn Collinder, dada la imposibilidad de trasladar a otra lengua el original que, según el autor trató de explicar, significa algo así como: “Om Winternen lapparnasz Gilliare dicht”. No sé si entenderéis algo, pero yo, que estudio más o menos los mismos idiomas en los que se defendía este señor, entiendo algo así como “poesía de amor en el invierno lapón”, siguiendo la siguiente lógica: om = om (sueco), Winternen = Winter (alemán) + terminación determinada del sueco (vinteren), lapparnasz = lapparna(sueco)+genitivo+z(fonética sami), Gilliare = ¿gillar? (sueco) y dicht = dikt(sueco)/Gedicht o Dichtung(alemán). Si tenéis una traducción mejor os ruego que me la hagáis saber.

       Calendario rúnico saami

                                          Señal bilingüe, finés o suomi arriba y sami abajo.

      De  http://oinassirii.wordpress.comSamer i Norge

·Diccionario sueco-sami/sami-sueco: http://ordbok.sametinget.se/1001?lang=sv

·Diccionario sami-noruego: http://www.risten.no/exist/risten/index.html

·Historia, estudios y datos sobre los saami: http://snl.no/samer

·Página del Consejo Saami(disponible en inglés): http://www.saamicouncil.net/?deptid=1113

·Báiki(lugar en sami), periódico internacional saami: http://www.baiki.org/

 
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Publicado por en 27 noviembre, 2012 en Cultura nórdica, Otros

 

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