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Matemáticas y las lenguas naturales

13 Mar

¿Sabe nuestra mente más de matemáticas de lo que creemos?¿O los idiomas tienen cierto equilibrio natural? ¿Nos gustan más unas letras que otras?

Ya en tiempos antiguos, la gente que se dedicaba a descifrar los mensajes encriptados del enemigo sabía que, fuese cual fuese el idioma en el que se ocultaban los planes secretos del contrario, podía contar los símbolos y averiguar con gran precisión gracias a la estadística a qué letras se correspondían las más frecuentes, sustituyéndolas en el propio texto, averiguar de qué idioma se trataba y buscar las palabras precisas en las cuales dicha letra o letras conocidas encajaban en la posición correcta, pudiendo completar el resto del texto con las letras nuevas que iban apareciendo a partir de de las primeras ya descifradas.

Desde que empezó a estudiarse la lingüística, muchos han sido los que han teorizado, no sólo sobre pragmática y cosas que solemos relacionar con más frecuencia al estudio de los idiomas, también la relación que tienen las palabras entre sí y con el resto del texto de forma cuantificable. Un claro ejemplo moderno es la Ley de Zipf o Zipfsches Gesetz.

Según esta ley, un tercio de las palabras utilizadas en una lengua, ya sea en un texto escrito u oral, son palabras monosilábicas, compensando así otras palabras que por necesidad han de ser más largas y haciendo el lenguaje más económico. De esta manera se explican fenómenos como la reducción y simplificación de muchas palabras a la hora de hablar (Omnibus>Bus/In der Folge> infolge…) pero también el uso de redundancias como poner dos sujetos (Es fällt Schnee heute) o el bien conocido por todos en español: Enseguida subo “p´arriva”. El enunciado de dicha ley es el siguiente:

“Si los miembros de un conjunto (las palabras de un texto, por ejemplo) están ordenados por su frecuencia, la incidencia de las palabras es inversamente proporcional al número de veces que dicha palabra es ordenada”

Ésto también implica que las palabras usadas con más frecuencia suelen ser más largas y complicadas que las menos habituales, lo cual tiene bastante lógica, ya que tenemos más práctica con ellas y nos cuesta menos pronunciarlas.

Expresión matemática de la Ley de Zipf:

Por lo que la expresión de una secuencia armónica es la siguiente:

Bibliografía:

-Helmut Birkhan: Das „Zipfsche Gesetz“, das schwache Präteritum und die germanische Lautverschiebung, Verl. d. Österr. Akad. d. Wiss., 1979

http://de.wikipedia.org/wiki/Zipfsches_Gesetz

 
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Publicado por en 13 marzo, 2012 en El lenguaje

 

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