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Una princesa en Berlín

15 Abr

Siempre nos cuentan, y casi nos obligan a estudiar de forma aislada en el colegio, la historia de las dos guerras mundiales pero… ¿qué pasó entremedias? No hay nada que justifique los crímenes de guerra, de ningún país, pero no se puede comprender por qué se produce la misma si no se estudia la historia previa y debería hacerse de forma conjunta, no por países que a su vez se dividen en épocas y a su vez en economía, literatura, arte, política… Dando pie a que cada profesor cuente lo que más le convenga ajustándose a sus ideales, sea o no de forma consciente.

Para empezar a estudiar el periodo de entre-guerras, de forma llevadera, es un comienzo recomendable la lectura a la que está dedicada este artículo, que nos cuenta la situación del mermado y decadente Imperio Alemán sumido en el caos que facilitará el ascenso de los nacionalsocialistas. Pese a que prácticamente la historia completa se centre en Alemania, el autor intenta describirla desde el punto un poco más objetivo de un extranjero proveniente de un país enemigo. Os pongo el argumento y la opinión de Berta, quien os proporcionará una idea más precisa de lo que podéis esperar de esta gran obra sin desvelar por ello asuntos importantes de la trama:

Aviso: para la elaboración de este artículo me he basado en las
impresiones resultantes de la lectura del libro por mi parte, y la
maravillosa experiencia que supuso para mí.

Berlín, 1922.Tras la victoria aliada, reinan la confusión y una terrible inflación. Recorren la ciudad bandas incontroladas de excombatientes nacionalistas, bajo las consignas de Adolf Hitler. Indiferentes al barullo callejero, algunas familias de la aristocracia judía conservan sus privilegios. En este escenario irrumpe el estadounidense Peter Ellis, quien irá descubriendo todas las caras de Berlín y de su gente. Se enamorará de la hija de los Waldstein, una familia de banqueros judíos, a la vez que se ve involucrado en un asesinato político que presagia los horrores del Tercer Reich.

Así comienza la historia para todos aquellos que, como yo, le echan un ojo a la contraportada antes de sumergirse en el prólogo; pensaréis algunos: “En mi vida he leído un prólogo”, pues bien, en este caso, además de breve, es justo y necesario. ¿Por qué? Lo sabréis si continuáis leyendo, pues aunque esas primeras páginas os descolocarán bastante, también atraerán vuestra curiosidad de modo inevitable, como el tráiler de una buena peli: muestran un punto clave de la historia sin dejarte entrever motivos, causas ni consecuencias. Una princesa en Berlín es un puro retrato, el reflejo de una ciudad en llamas. Escribir y leer los momentos críticos del Berlín previo al nacionalsocialismo resulta más sencillo de la mano de un personaje joven e inexperto, tal y como lo era la ciudad ante tamaña situación. Ése joven es Peter Ellis, cuyo relato comienza en Verdún (Francia): son las batallas de la Primera Guerra Mundial, y por mera casualidad Peter salva de morir a un aviador alemán poco mayor que él, Christoph Keith. Su amistad les reunirá unos años después, cuando ambos, recuperados de los traumas de la guerra, decidan continuar sus vidas en Berlín. Christoph deja el ejército pero mantiene su título de Oberleutnant (teniente), para trabajar en economía. Por su parte, Peter ingresa el dinero de su padre en el banco de Keith, donde ve multiplicarse sus dólares gracias a la devaluación del marco alemán, y se entretiene conversando en las altas esferas de la aristocracia berlinesa y pintando chicas en los barrios bohemios. Mientras Peter fantasea, la economía alemana cae en picado y los marcos alemanes cubren las calles como papel mojado. Nada vale nada, y la gente pasa hambre; se culpa de los problemas económicos a los judíos, que controlan el sector bancario y siguen ascendiendo en la carrera política. En un ambiente tan tenso, jóvenes excombatientes nacionalistas (entre los que se encuentra Kaspar Keith, hermano menor de Christoph) asesinan al ministro judío Walther Rathenau, poco después de la firma del Tratado de Rapallo con la URSS. Con este acuerdo ambas naciones abandonaban su aislamiento internacional, Alemania reconocía al estado soviético y se cancelaban las deudas de guerra entre ambos países, además de establecerse acuerdos comerciales y la posibilidad de que Alemania entrenase a sus tropas en territorio soviético y produjera y perfeccionara secretamente en la URSS armas prohibidas por el Tratado de Versalles. Comienza a oírse el nombre de Adolf Hitler, militar austríaco en torno al cual se organizan los jóvenes radicales. Desde este instante, el miedo se apodera de la ciudad y la situación se vuelve desquiciante.

El autor narra formidablemente los pormenores de la realidad berlinesa de entreguerras, donde todo se vuelve caótico con la economía por los suelos, el ascenso del nazismo y una nueva guerra al acecho. Leyendo sus páginas se aprenden buenas lecciones de economía e historia (además de unos cuantos conceptos en alemán), pero sobre todo de humanidad.

Para terminar, cabría preguntarse: ¿por qué un novelista norteamericano iba a escribir sobre los albores del Tercer Reich, y lo que es más, de forma tan fidedigna? Arthur R.G. Solmssen (Nueva York, 1928) pasó su infancia en Berlín y su adolescencia en Philadelphia; se graduó en Harvard College, estudió Derecho en la Universidad de Pensilvania y desde 1953 ejerció la abogacía, que compaginó con la literatura. Sin duda le tocó vivir en su propia carne un período convulso de la historia de Alemania, cuando aún no tenía capacidad para medir los hechos ni sus consecuencias. No obstante, la experiencia debió marcarle lo suficiente como para desarrollar una profunda novela desde la perspectiva de un extranjero (poniéndose en la piel de Peter Ellis) en torno a aquellos tiempos y a la repercusión que tuvieron en las vidas y la historia de los alemanes.

Gracias de nuevo, Berta, por tus aportes.

FUENTES

– SOLMSSEN, Arthur R. G.(2012): Una princesa en Berlín. Fábula: Barcelona.

– Una princesa en Berlín (1982), desde http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-una-princesa-en-berlin.

 
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Publicado por en 15 abril, 2012 en Historia de Alemania

 

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