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Multilingüismo vs. Lengua Universal

15 Mar

Olga Martín es quien nos proporciona esta vez el artículo. Trata sobre un tema muy actual y de gran importancia, compartiendo además su opinión al respecto, unas ideas con las que yo estoy completamente de acuerdo e imagino que muchos de vosotros también. Además, pese a la universalidad del tema, tal como el título sugiere, nos informa de lo que ha supuesto este dilema en los países de habla germana, con lo cual, cuadra perfectamente con los contenidos del bloc y también con el espíritu que nos mueve a los que escribimos y leemos en sitios como este: difundir y aprender de culturas poco o menos conocidas en nuestro país, promover inquietudes intelectuales y apoyar lo individual o único para conservar la riqueza colectiva o general pues, como decía Goethe: “No existe un arte ni una ciencia nacional. El arte y la ciencia, como todos los sublimes bienes del espíritu, pertenecen al mundo entero, y sólo pueden prosperar con el libre influjo mutuo de todos los contemporáneos, respetando siempre todo aquello que el pasado nos legó.”

El máximo objetivo del ser humano es la consecución de la felicidad, es decir, una condición de satisfacción y alegría. Consiste en marcarse una meta y a través del desarrollo de la personalidad e identidad obtener el pleno bienestar.

Podemos afirmar que el desarrollo de las naciones a nivel económico y social trae consigo políticas, ideas e iniciativas orientadas hacia la mejora de la calidad de vida de sus habitantes, así como la búsqueda de tan ansiada felicidad, mediante la implementación de diversos proyectos en educación, salud y seguridad. Uno de los puntos más importantes en los que se centran los gobiernos a nivel mundial para la mejora de las condiciones de bienestar de sus poblaciones, es su desarrollo y crecimiento académico y laboral, promovido, en muchas ocasiones por el aprendizaje de lenguas extranjeras.

El aprendizaje de idiomas extranjeros es un potente instrumento utilizado por muchas naciones alrededor del mundo para hacer crecer sus economías, mediante el desarrollo de la capacidad lingüística de sus habitantes en actividades empresariales así como en labores destinadas a comunicaciones interculturales y fuertemente enfocada a la realización de atractivos negocios internacionales.

La consecuencia de todo ello, es una relación de hermandad entre economía, lenguaje y globalización. Detengámonos en este último concepto, la Real Academia Española define globalización como “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”. Hablamos púes también de mundialización, internacionalización y universalidad. La globalización es un instrumento de creación de modelos unificados de pensamiento y actuación. Si cada vez se extiende más hasta el momento de abarcarlo todo, corremos el riesgo de hacer que desaparezcan aquellas lenguas que distinguen a los pueblos, que son portadoras de su sistema de valores culturales, que constituyen un importante elemento unificador y que les dota de una propia identidad. Hoy en día, muchos nos preguntamos: ¿Cuál va a ser nuestro futuro lingüístico? ¿Nuestro modo de afrontar las realidades y necesidades globalizadas sería a través de una lengua universal? De ser así, ¿qué lengua sería la que ejercería su hegemonía?

Han existido numerosos filósofos y pensadores que han creído con entusiasmo en la idea de una lengua universal, algunos de ellos de nacionalidad alemana, uno de mis más conocidos, Gottfried Wilhelm Leibniz, filósofo y matemático alemán (1646-1716), afirmaba que todos los seres están constituidos por sustancias simples (mónadas) entre las cuales existe una armonía preestablecida; de está armonía brotó la idea de establecer una lengua universal que dedujo de su “Arte combinatoria o Arte inventiva”. Planteaba que la reducción de los conceptos complejos a sus términos simples conduciría a descubrir el “alfabeto de los pensamientos humanos” que son el punto de partida para todo razonamiento. Además de esas combinaciones de términos debe existir un sistema de expresiones, que sea el más propio y natural, tanto para los elementos como para sus combinaciones, es decir, su proyecto se basaba en las ideas y no en las palabras. Con respecto al término de universalidad Leibniz utiliza el concepto de plenitud: “El mejor de los mundos posibles actualizaría cada posibilidad genuina, y el mejor de los mundos posibles contendrá todas las posibilidades, con nuestra experiencia finita de la eternidad que no provee razones para disputar la perfección de la naturaleza.”

Y de una idea de lengua universal surge un hecho: el idioma volapük. Forma parte de las llamadas lenguas artificiales, inventadas, construidas y modeladas, creadas ya sean para fines artísticos, lógicos o auxiliares, está última clasificación, la que aquí nos ocupa, pretende servir como medio de comunicación entre hablantes de lenguas distintas. Podemos mencionar muchas lenguas artificiales que han tenido más o menos éxito a la hora de desarrollarse: volapük, esperanto, ido, interlingua, loglan, lojban, klingon, entre otras. Pero como nos movemos en tierras germánicas elegiremos para su profundización volapük.

Fue la primera lengua artificial con éxito del siglo XIX. Creada en 1880 por el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer, con el objetivo de hacer más sencilla la comunicación. vol (mundo) procede del inglés world, y pük (habla) también del inglés speech. Por tanto, se puede traducir por habla universal.

Una lengua que aunque tuvo éxito en su tiempo, no obstante ha sido víctima de muchas críticas. El vocabulario se ha tomado de otras lenguas fundamentalmente del inglés y del alemán, las cuales han sido muy deformadas. La gramática y los verbos son muy complicados. Y la pronunciación es bastante difícil.

La posibilidad de existencia de una lengua universal nos hace plantear varias dudas: ¿Realmente necesitamos una lengua universal para disfrutar de una vida más sencilla? ¿La sencillez y comodidad de una única lengua nos hace ser más felices?

Mi opinión es clara al respecto, dejemos de inventar paraísos universales y centrémonos en comprender mejor lo ajeno y desconocido. Digo NO a una vida sencilla y sin riesgo, digo NO a una vida predecible y segura, digo NO a la homogeneidad de pensamiento, digo NO al miedo por lo desconocido, digo NO a la vulneración de valores culturales y a la desaparición de la propia identidad.

Digo SÍ a la superación de retos, digo SÍ a la inquietud y curiosidad por las cosas, digo SÍ a la incertidumbre e incógnitas que conlleva cada día de nuestra vida, digo SÍ a la crítica y a la duda, digo SÍ a la identidad y al respeto, digo Sí a la capacidad inventiva y a la imaginación da cada cultura.

Digo NO a la simplificación y a la sencillez de una única lengua y digo SÍ a la gratificante dificultad de aprender muchas lenguas extranjeras. No nos conformemos con aprender una única lengua, atrevámonos con muchas más. Este aprendizaje es lo que nos hace más libres en una sociedad global, entender lo propio y lo ajeno libera nuestro pensamiento y lo conduce hacia un horizonte que separa lo real de lo imaginable, depende de nosotros traspasar esta línea. Un camino arduo y difícil pero sin duda, altamente satisfactorio, el ser humano tiene capacidad suficiente para superar cualquier reto que se proponga y para conseguir cualquier meta que desee alcanzar.

 

Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades. “ Elogio a la dificultad. Estanislao Zuleta.

Danke schön, Olga.

Os añado algunos enlaces interesantes relacionados con el tema:

·Atlas de lenguas de la UNESCO.

·Proyecto Rosetta.

·http://www.obib.de/Schriften/AlteSchriften/alte_schriften.php : cientos de alfabetos de todo el mundo, antiguos y modernos.

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5 comentarios

Publicado por en 15 marzo, 2013 en Cultura alemana, El lenguaje

 

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5 Respuestas a “Multilingüismo vs. Lengua Universal

  1. Juan Ribó Chalmeta

    28 marzo, 2013 at 10:22

    Totalmente de acuerdo Olga, viva la dificultad, y el esfuerzo, y la variedad.
    Pretender unificar, simplificar las lenguas, creando una sola, es un sueño acariciado por dictadores. Sería como pretender unificar sentimientos y pensamientos, algo escalofriante…
    Más ejemplos, a parte de los que mencionas, serían el idioma pretendidamente universal “Ao”, que además debía ser monosilábico (¡colmo de la simplificación!), inventado seguramente con buenas intenciones por un teórico del anarquismo ruso de principios del siglo XX, un tal V.L. Gordin, pero caídos finalmente en el olvido el uno y el otro (el inventor y su idioma), según cita Victor Serge en su libro Memorias de un revolucionario (1905-1945);
    también Orwell en su 1984 nos ofrece su Neolengua o Newspeak, sofisticada herramienta en manos de la clase dirigente para doblegar y dirigir a sus súbditos: interesante la entrada de Wikipedia al respecto, http://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua, donde se asevera que la Neolengua orwelliana estaría viva y coleante en nuestro mundo hoy, aquí cerca por ejemplo, con maravillosos hallazgos y nuevas figuras o conceptos cocinados en las despensas de la política, como por ejemplo: “copago” (sanitario), es decir, pagar dos veces si no tres por el mismo servicio, o el espléndido “finiquito en diferido”, o “préstamo favorable” en vez de “rescate” puro y duro. Extraordinaria Neolengua ante la cual no está de más mantenerse alertas y vigilantes, nosotros los amantes de los idiomas, siempre díscolos como vemos e inclinados a reinventarse, en Alemania como en España, así como en la imaginada (¿sólo imaginada?) pesadilla de Orwell.

     
  2. Olga Martín

    3 abril, 2013 at 14:07

    Gracias por compartir mi opinión, y sí, efectivamente, soy partidaria de afrontar la dificultad de las cosas como una motivación diaria. Motivación personal de tipo I de la que habla H. Pink (joven y reconocido pensador estadounidense, autor de varios libros, artículos y reportajes y editor de la revista Wired) en su libro La sorprendente verdad sobre qué nos motiva. Aquella motivación que se “mueve desde dentro” cuyo principal impulso es la libertad, el reto y el objetivo de la propia actividad. Y cuya finalidad es hacer lo que hacemos al servicio de algo más allá de nosotros mismos. El reto de defender nuestro pensamiento y representarlo a través del lenguaje, creando y formando nuestra propia realidad, perfectamente válida, en la absolutamente respetable diversidad global.

    Interesante la idea que propones de Neolengua, “aquella que elimina los significados no deseados de la palabra para evitar que la población piense en libertad”. Neolengua que si somos un poco observadores y minuciosos nos encontramos en cualquier ámbito, en cualquiera de sus variantes. Asidua a las páginas naranjas de los periódicos, es realmente sorprendente la cantidad de ejemplos encontrados y que nos pasan completamente desapercibidos. Te agradezco tu observación al respecto.

    No obstante, la capacidad de pensamiento del ser humano nos hace ser críticos y nos da libertad para inventar nuestra realidad, que como ya apunté anteriormente, materializamos a través del lenguaje. Pero muchas veces surge la duda: ¿Qué fue primero el lenguaje o el pensamiento?

    Según Heidegger (Messkirch, Alemania 1889-1976) “ no somos nosotros quien hablamos a través del lenguaje sino que es el lenguaje el que habla a través de nosotros”. Se pone de manifiesto la estrecha relación de ambos elementos, así como el hecho de quien domina el lenguaje tiene más posibilidades de influir en la conciencia colectiva.

    Pero el dominio del lenguaje no es nada fácil, y lo sabemos bien aquellos que hablamos varias lenguas y aprendemos otras tantas, la complejidad reside en los múltiples elementos de naturaleza fónica, acústica e incluso fisiológica, todo ello en un contexto individual como social, e incluso, cultural. Y si a esto añadimos la estructura del lenguaje, como el conjunto de relaciones entre los factores que crean el campo semántico, aún se complica mucho más. Ya que el uso del lenguaje se hace con un objetivo. Por inocente que parezca una palabra siempre lleva un propósito, intención o interés, muchas veces encubierto. Sirva como ejemplo el mensaje del campo de concentración de Auschwitz: “Arbeit macht frei”.

     
  3. Juan Ribó Chalmeta

    4 abril, 2013 at 07:56

    El lenguaje es desde luego sorprendente, recordándome la terrible divisa en la puerta de Auschwitz que evocas (terrible por la socarronería y el choteo que significaba ante la peor tragedia para muchos), a la figura retórica de la Antífrasis, según la RAE “figura que consiste en designar personas o cosas con voces que signifiquen lo contrario de lo que se debiera decir”. Perversión, por otra parte, esta de la Antífrasis, que se viene usando desde hace mucho tiempo, seguramente desde el inicio del lenguaje, puesto al mejor servicio de la manipulación, la seducción y el engaño: llamar al Mar Negro los griegos Ponto Euxino (Εύξεινος Πόντος) o “Mar Hospitalario”, era pretender hacer navegable un mar famoso por sus tormentas, y, por tanto, “inhospitalario”, pero cuyas riberas interesaba colonizar; llamar los griegos de nuevo a las Furias o Erinias “las Euménides” (Εύμενίδες) o “las Benévolas”, era pretender exorcizar, con sólo nombrarlas de forma de nuevo positiva, la violencia airada e implacable de esas personificaciones de la venganza; más moderno aún: llamar los griegos hoy (2012-2013) a las últimas redadas policiales de extranjeros en sus grandes ciudades Operación “Xenios Zeus” o “Zeus hospitalario”, ¿qué es?

    Otras antífrasis que nos sitúan más dentro del mundo germánico: llamar Groenlandia o “Tierra Verde” a ese trozo de tierra más bien estéril y blanca, ¿qué fue?; llamar “Vinland” (Vinðland) o “Tierra del Vino” los supuestos vikingos o compañeros de viaje de Leif Eriksson, el año 1000, a las costas de la actual Nueva Brunswick en Canadá, donde obviamente no había vides, ¿qué fue?

    Por tanto, ¿qué está antes, el lenguaje o el pensamiento? O ¿son la misma cosa? ¿Vienen antes el deseo de influir, la manipulación, y después el lenguaje, el poner nombres? Como decía también el poeta surrealista francés René Char (1907-1988), no sé si antes que Heidegger, “las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas” (les mots savent de nous des choses que nous ignorons d’eux). Casi da miedo.

     
  4. Juan Ribó Chalmeta

    6 abril, 2013 at 09:44

    Otra lengua en mi opinión tristemente desaperecida, y que al parecer arraigó en nuestra cuenca mediterránea en la Edad Media-Primer Renacimiento y mucho más allá, fue el “Sabir” (como nuestro verbo “saber” = conocer, gr. “Sophia”); al parecer era la lingua franca de mercaderes y marinos sobre todo genoveses, pisanos y venecianos, mezcla de dialectos italianos, portugués, catalán, occitano, castellano…con sus aportes árabe, turco, hebreo y griego.

    ¿Sería ésta la lengua de Cristóbal Colón, con su precioso castellano trufado de lusismos sobre todo y algunos catalanismos, y que sin embargo, cuando se dirigía al Banco di San Giorgio de su supuesta patria para pedir dinero, lo hacía en castellano?

    Wikipedia incluso nos ofrece un Padre Nuestro en Sabir, algo parecido en mi opinión al romaní:
    Padri di noi, ki star in cyelo, noi voliri ki nomi di ti star saluti. Noi volir ki il paisi di ti star kon noi, i ki ti lasar ki tuto il populo fazer volo di ti na tera, syemi syemi ki nel cyelo…

     
    • Olga Martín

      10 abril, 2013 at 20:51

      Interesante el hecho de observar cómo nacen, se desarrollan y mueren las lenguas. Pero cabe preguntarse si el hecho de inventar lenguas surge realmente como una necesidad de comunicación entre pueblos o como una acción solidaria de unir culturas. Tal vez detrás de cada invención hay unos objetivos muy diferentes. Lo cierto, es que las lenguas acaban deformándose y agotándose hasta que al final mueren. Dejan de cumplir su objetivo. O a lo mejor se trata sólo de un tema de aburrimiento, y surge la necesidad de cambio, evolución y retroalimentación. Las lenguas necesitan reinventarse para nuestros fines, son instrumento para diferenciarnos, llamar la atención sobre determinados aspectos del mundo, e incluso, como bien dices, de seducción. Y hablando de la seducción de las palabras, me viene a la cabeza determinadas campañas de publicidad alemana de hace unos años. Con objeto de “innovar” varios especialistas en publicidad y marketing introdujeron palabras inventadas para desarrollar nuevos conceptos y modo de vida de las principales firmas alemanas. Muchas de las palabras fueron creaciones pseudo-inglesas. Recuerdo esos “body bag” de la compañía Lufhansa o esos “kaffe to go” de algunas cafeterías alemanas. Dependiendo del ámbito podemos incorporar a la lengua determinados vocablos, por ejemplo, es sabido por todos que en el ámbito tecnológico y de la información domina el inglés ( “software”, “chatetar” , “click”, etc). El francés y el italiano en el mundo de la moda …¿y el alemán? ¿puede que domine en el ámbito de la gastronomía?

       

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