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Leyendas alemanas: Loreley y el rey Watzmann

17 Jun

Aunque quizá menos rica que sus países vecinos del norte, en cuanto a mitos se refiere, Alemania también tiene sus propios mitos, si bien medievales e influidos por el cristianismo, son totalmente independientes de las tierras nórdicas. Muchos de ellos están ligados a la geografía alemana. Especialmente en Sachsen (Sajonia) donde son frecuentes las historias de marineros pero también existen muchas leyendas en los frondosos bosques del sur, en Baden-Würtemberg, donde sabemos que está la Schwarzwald (Selva Negra, tan famosa por sus tartas) y Bayern (Baviera), donde los bosques no son tan densos pero abundan los lagos y montañas envueltos en niebla (jamás he visto una niebla tan espesa en España o Inglaterra).

Las leyendas que gustaría de contaros hoy, estimados viajeros, son Die Loreley/Lorelei y Der grausame König Watzmann. La primera famosa por un conocido meandro del Rhein (río Rin) y la segunda, no tan famosa pero igualmente curiosa, ligada a la forma de unas montañas bábaras en la comarca de Berchtesgadener, de hecho, la montaña a la que da nombre este rey legendario es la tercera más alta de Alemania. La región también es famosa por sus preciosos paisajes y el lago de ensueño conocido como Königssee (Lago del rey), no dudéis en visitarlo si pasáis por Bayern. Aparte de estas leyendas, hay muchas otras, quizá las más famosas Fausto y Barbarossa, de quienes os hablaré otro día en un artículo exclusivo para cada uno, pero también las registradas por los hermanos Grimm, como Der Rattenfänger von Hammeln (El flautista de Hamelin), Hänsel und Gretel (Hansel y Gretel) y otras muchas que sin duda ya conoceréis. Ambos textos están redactados por mí, no son traduciones, por eso no hay bibliografía que poner, si queréis más información o encontrar originales en alemán, señaladlo en forma de comentario.

Die Loreley/La Loreley

Loreley era una mujer bellísima ansiada, evidentemente, por muchos hombres pero ella sólo amaba a uno. Se trataba del caballero Eberhard. Sin embargo, su amado caballero tuvo que marchar a la guerra, dejándola sola. Ella anhelaba su regreso pero los hombres la pretendían continuamente a pesar de todo. Hubo disputas y muchos de ellos incluso se mataron entre sí creyendo que, de esa manera, conseguirían el favor de la dama. Ella seguía impasible mas, debido a las pasiones que levantaba, comenzó a pensarse que era una bruja y todos sabemos lo que les pasaba a las brujas en tiempos medievales.

Antes de ser condenada a la hoguera, fue llevada a Köln (Colonia) para ser juzgada por el arzobispo del lugar. No obstante, éste se apiadó de la bella joven y, perdonándole la vida, la mandó encerrar en un convento. Por el camino al convento Loreley, dolida porque no podría volver a estar con su querido Eberhard, le pidió a su custodio que le permitiera subirse a una roca, en un saliente del Rhein para ver, al menos, por vez última la fortaleza y las tierras de su amado caballero. Al asomarse vio que un pequeño barco se aproximaba, abajo en el meandro, hacia ella. ¡Y el caballero iba en la embarcación! Eberhard miró hacia arriba fascinado, ambos quedaron hipnotizados en sendas miradas embriagadoras por lo que ninguno se dio cuenta de que la potente corriente arrastraba el barco del caballero hacia la roca. Era demasiado tarde, se estrelló y la fuerza del Rhein engulló los restos de la embarcación. Loreley, habiendo visto cómo Eberhard se ahogaba y desaparecía entre las aguas, se tiró desesperada desde la roca y nunca se la volvió a ver. Muchas leyendas florecieron en torno a esta y numerosos son los barcos que siguieron chocando en la misma roca, en la misma curva del río muchos marineros perdieron la vida atraídos, supuestamente, por los cantos de la Loreley convertida en sirena.

Loreley

Estatua de Loreley en el famoso meandro del río que lleva su nombre. Hay que citar también, antes de concluir con esta leyenda, el destacado poema de Heinrich Heine sobre ésta, aunque hay muchos otros, además de canciones y baladas. Podéis encontrar el original de Heine y traducciones aquí: http://ingeb.org/Lieder/ichweiss.html

Der grausame König Watzmann/El terrible rey Watzmann

Mucho tiempo ha, sobre las tierras de Berchtesgadener, gobernaba un rey cruel llamado Watzmann. Tenía un oscuro corazón y no era apreciado ni por personas ni animales. Lo único que al despiadado soberano le gustaba era la caza. Acompañado por perros y precedido del estridente e inquietante sonido de un cuerno, rastreaba los bosques y perseguía a los venados con fiereza. Su mujer e hijos también gustaban de perseguir animales y dejar que luego estos fueran despedazados por los perros. Era una buena diversión para ellos.

Un día, el rey Watzmann, su mujer y los siete hijos habían organizado una nueva cacería y salían del castillo, hacia el bosque, por la parte que daba a la aldea. Mientras la atravesaban, el rey vio a una mujer mayor que mecía a un bebé en su regazo. La anciana estaba sentada frente a una pequeña casa de la aldea. Al verla, el rey dirigió hacia ella su caballo e hizo que éste pisoteara violentamente con sus cascos tanto a ella como al niño. Los padres, un peón y su joven mujer, salieron corriendo horrorizados al ver lo que había sucedido pero el mismo destino les alcanzó. Los perros de caza se arrojaron sobre los cuerpos de los pobres aldeanos. Mientras los colmillos de los sabuesos desgarraban la carne de la pareja, su hijo y la anciana, el rey y su familia se limitaban a reírse.

Moribunda, la joven mujer levantó la mano y maldijo al rey: “El castigo os alcanzará” susurró, “Dios os transformará en rocas”. Apenas pronunciada la maldición, la tierra comenzó a temblar. Se alzó un fuerte viento y rauda estalló una fuerte tormenta. La mujer señaló a todos los miembros de la Familia Real y estos se convirtieron en roca y quedaron mirando hacia abajo. Su monumento sigue cabizbajo en las tierras de Berchtesgadener.

Watzmann_Berchtesgaden

La foto de arriba es de la ciudad de Berchtesgadener con la montaña Watzmann al fondo. La de abajo corresponde a una postal del siglo XIX representando al rey maldito y su familia sobre una imagen de la montaña. Quizá podáis visualizar los personajes de la foto de abajo en la de arriba con un poco de imaginación. Por cierto, dicha asimilación de formas imaginarias se llama pareidolia, como cuando se buscan formas conocidas en las nubes.

Familie_Watzmann

 
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Publicado por en 17 junio, 2013 en Cultura alemana

 

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