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Carlos Linneo y la lexicografía sami

09 Sep
Hace unos días vi una interesante foto, a la izquierda logotipos de marcas comerciales y a la derecha plantas. “¿A cuántas de estas imágenes puedes ponerle nombre?” Evidentemente casi todo el mundo es capaz de resolver la parte de la izquierda, no tantos la contraria, salvo quizá gente mayor y gente que estudie Forestales, Biología, Agricultura… La mayor parte de los jóvenes urbanitas tiene tres designaciones para el mundo vegetal: árbol, hierba y cosas verdes (todo lo que va entre medias) ¿Cómo distinguir unas cosas de otras sin saber los nombres, especialmente si les adjudicamos la misma abstracción mental? Ya os suena el problema término-intelecto. Muchas plantas y animales siguen sin tener un nombre común, mas reciben al instante de ser descubiertos uno científico, en latín, que normalmente ya aporta información, y otras etiquetas varias para poder clasificarlos y estudiarlos. Para saber qué son aunque no tengan nombre común. El sistema hay que agradecérselo al sueco Carl Nilsson Linæus, más tarde Carl von Linné, al parecer Linneo en español. Pues bien, el propio naturalista, “padre” de la Taxonomía se sintió igual de torpe e impotente en su juventud, cuando se dio cuenta de que clasificar a las plantas sólo por su forma de reproducirse distaba de ser suficiente para diferenciarlas. Viajó a Umeå; sede central de sus investigaciones durante algún tiempo, misma ciudad de la Laponia sueca desde donde ha llegado hoy a mis manos un precioso libro llamado: Samisk Etnobiologi: Människor, djur och växter i norr. En él se informa, entre otras muchas cosas, de las aventuras de Linneo allí y de cómo encontró inspiración para inventar el método de clasificación que usamos hoy en el vocabulario, gran tesoro de palabras o Wortschatz como se dice en alemán, que tienen los sami para los renos. El libro también recopila algunos de los escritos del biólogo en los que leo divertido sus impresiones, Linneo considerado ignorante entre aquellas gentes sin formación por usar la misma palabra para todos los miembros del grupo, para él todos eran bien renar (renos) o bien renkor (renos hembra), inidentificables, “como hormigas en un hormiguero” en sus propias palabras, y observaba estupefacto cómo los sami usaban sin vacilar nombres distintos para casi cada miembro del inmenso rebaño formado por centenares de ellos y podían recordar qué características tenía cada uno. Más tarde descubrió que no eran nombres propios sino que, en un complejo sistema de clasificación muy preciso, los pastores sami usaban una palabra u otra para clasificar al animal en base a sus características de nacimiento y desarrolladas posteriormente para así poder explotar mejor las reses y comerciar con éstas. No acaba ahí la precisión, puesto que no se usan las mismas palabras para miembros de un grupo de renos domesticados que salvajes. Es lo que tomó como modelo base para su método. Cito aquí un fragmento de texto para disfrute de aquellos que tengan la suerte de entender sueco, como curiosidad para el resto, y para que recordéis la próxima vez que tengáis que clasificar algún ser, que en parte podéis hacerlo de tal manera gracias a la riqueza léxica de un pueblo del que la mayor parte del mundo sabe tan poco o menos que del trollsmör(mantequilla mágica, fuligo septica, una cosa verde, véase bjära en Wikipedia). El texto es de 1732 pero se entiende bastante bien. Quizá el único problema con el que os topéis son las siguientes palabras:
– hkt: el cual (antecedente neutro)
– hkn: el cual (antecedente masculino)
– hka: cuáles.
– vaja (vajor, vajorna): renos de 3-4 años con cuernos plenamente desarrollados y que están listos para tener descendencia a partir del siguiente mayo. 
 
“Rhenones woro som skogen oräkneliga, drifwas hem morgon och afton att miölkas. Jag såg huru då de skulle kiöras hem, och wille eij, pussades allenast hunden på, hkn språng dit pigan, som dem dref, pekte och hissade, hwar af de träffeligen rädde straxt gofwo sig på sides, och dit hon ville. (…) Då alla renarna så lagt sig, taga lapparne sig hwart sitt smalt rep, hkt de hänga i ring på handen och kasta åht den de willia hafwa, då dett faller om halsen, att hon eij långt kan springa. Sedan lägs grimma öfwer hornen och halsen. På marken  äro små pålar fästa, wid hwarje påle fästes 4 stycken, sedan miölkas de af man och hustru, dräng och piga, och då miölken eij rinner fort, slå de hårt med handen på juret, då hon rinner till. (…) Vajorna kalfwa i begynnelsen af Majo och begynna miölkas d. 24 Juni är midsommarstijd, allt till helgonee tijd i skogen, men här michaelis. (…) Jag förundrade mig huru de miölkande kunde wetta, hka de miölkat, hka eij, och huru de dem kunde kiänna. Ty så snart de woro miölkade, släpptes de. Res. alla renar hafwa sina wissa namn, dem de känna helt distincte, hkt föll mig mycket underlig, ty figura är eadem, color similis, qui singulo mense variat. Variat magnitudo pro aetate, och att känna en sådan möria, som myror i myrstacken, var mig helt underligt.”
 
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Publicado por en 9 septiembre, 2014 en Cultura nórdica, Historia nórdica

 

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